Día 2. Nafplio.

Día 2. Nafplio.Día 2. Nafplio. El segundo día teníamos que hacer nuestra primera excursión por Grecia. El destino era Nafplio, una ciudad situada en el Peloponeso, a unos 150 kms al suroeste de Atenas. Así que cogimos el coche y nos fuimos tranquilamente por la autopista E65 (con peaje). Como íbamos sin gps y no teníamos claro cuál era la salida que debíamos tomar, al final terminamos dando una vuelta un poco grande. Cogimos la salida que había más al sur y eso implicó hacer más recorrido. Desde la autopista hasta Nafplio había unos 50 kms. por una carretera de un carril por sentido que estaba en buenas condiciones.

Lo primero que debemos tener en cuenta es la historia de este lugar. Fue la primera capital que tuvo la Grecia moderna. Debe su nombre al hijo de Poseidón, el dios del mar según la mitología griega. Como tantos otros pueblos y ciudades, no solo de la zona, sino del mar Adriático en general, posee algunas construcciones de marcado estilo veneciano. Destacan, por encima de todos los demás, el castillo de Palamidi y la fortaleza de Akronafplia. Están situados en la cima de una colina junto al mar que domina las vistas de Nafplio.

Una vez que llegamos a la ciudad, dejamos el coche en un parking gratuito que había junto al puerto. Nos fuimos a dar una vuelta por el centro. Siendo junio, haciendo un día bastante bueno y despejado, sin un calor excesivo, resultó muy agradable caminar por las estrechas calles que dominan esa zona de la ciudad. Las casas, de pocos pisos de alturas, estaban repletas de terrazas con una cantidad ingente de flores de todos los colores. Esto hacía que el paseo fuese aún más bonito. Las calles estaban dispuestas de un modo bastante cuadriculado. Se podía ver todo sin perderse, viendo sitios tan bonitos como la plaza Syntagmatos.

Desde ahí, y siempre caminando, nos dirigimos a nuestro próximo destino: la playa de Arvanitia. Situada a unos 15 minutos del parking, esta playa destacaba por su excelente ubicación. Estaba al pie del castillo Palamidi, aunque no se trataba de la típica playa de arena sino que era una playa de piedras. Eso puede ser algo incómodo para algunas personas, especialmente cuando uno ha sufrido un esguince de tobillo unos días antes. En mi caso, fue una tortura. Pero el día era bueno, hacía una temperatura agradable, unos 25ºC. Había alguna pequeña nube que era agradable cuando el sol apretaba en exceso. No obstante, la temperatura del agua, según mis gustos, estaba un poco fría. Hay que destacar que había tumbonas para todas las personas y había poca gente. También había un pequeño chiringuito muy cerca donde se podía comer y beber casi cualquier cosa.

Después de estar en la playa buena parte del día, nos dirigimos de nuevo al parking para recoger el coche y subir a ver el castillo Palamidi. Hay que tener en cuenta que se puede subir andando. Pero teniendo en cuenta que hay 999 escalones, creo que la opción de subir en coche por carretera es más que recomendable. Las vistas desde allí son realmente espectaculares. Creo que merece mucho la pena subir. Sin embargo, nosotros no pudimos entrar en el castillo porque ese día estaba cerrado. Sin embargo, si uno no se encuentra con esa desagradable sorpresa, debe saber que la entrada cuesta 4 euros. Es gratuito los domingos y festivos. Tiene unos horarios bastante buenos, sobre todo en verano: de 8 de la mañana a 18:45. En invierno se cierra 2 horas antes.

Sin tiempo para mucho más, aunque alguna cosa nos dejamos por ver, fuimos de vuelta a Atenas pues aún teníamos 150 kms que hacer.

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