Día 5. Githio y vuelta a Atenas.

Día 5. Githio y vuelta a Atenas.Día 5. Githio y vuelta a Atenas. El quinto y último día de viaje no íbamos a tener mucho tiempo para ver cosas. Sí aprovechamos para estar un rato largo en una playa de Gefyra. El gran incoveniente que tuvimos es que la playa era de piedras y no había tumbonas. Teníamos que tumbarnos en el suelo directamente. Nos dio tiempo a tomar un poco el sol y también a refrescarnos, aunque para mí el agua estaba fría.

Nos quedaba un largo recorrido por carreteras de baja calidad hasta Trípoli. Allí la autopista comenzaba hasta llegar a Atenas. Decidimos hacer antes una parada en un pueblo costero que, en su día, fue el puerto de Esparta. Hablo de Githio, la ciudad que, según cuenta la leyenda, la fundaron Apolo y Heracles. Lo hicieron en señal de reconciliación tras una disputa mantenida al trípode que Heracles había intentado llevarse de Delfos, santuario del dios Apolo, para instituir su propio oráculo.

Lo que hicimos fue movernos en coche hasta una zona llena de restaurantes pegados al mar. Elegimos uno donde la comida nos apetecía. Salvo el viento que hacía, bastante fuerte en ocasiones, me encantó comer en ese lugar. Recuerdo que pedí, para no arriesgar, pasta y carne, aunque también pedimos un plato con el típico queso griego, el feta. Ah, y no me puedo olvidar de los peces que estaban a un metro escaso de nuestra mesa. Comían pan como si fuese lo último que iban a hacer en la vida.

Después de comer, y antes de emprender el camino de vuelta, fuimos a una cafetería con una terraza cubierta. Tomamos un café y apuramos nuestros últimos momentos de descanso antes de subir de nuevo al coche. Hice alguna foto más del mar, porque cuando uno vive en una ciudad sin mar nunca sabe cuándo va a volver a verlo, y subimos al coche para llegar hasta Trípoli en una hora de viaje. Allí cogimos de nuevo la autopista que lleva hasta Atenas y en algo más de 2 horas llegamos a la capital helena. Me quedé con las ganas de ver la antigua ciudad de Micenas, que queda precisamente a un lado de la autopista, pero no siempre se puede ver todo en un viaje. En realidad, me quedan muchas cosas por ver en esta parte de Grecia, ojalá pueda volver algún día.

Al día siguiente, por la mañana, tenía que coger el vuelo de vuelta a Madrid. Sin duda alguna, me llevo grandes recuerdos de este viaje al Peloponeso.

No se admiten más comentarios