Visitar Lucerna

Visitar LucernaVisitar Lucerna. Es una pequeña ciudad suiza situada en un enclave magnífico, bordeando las orillas del lago de los Cuatro Cantones. Está muy cerca de una importante cadena de montañas. Sin embargo, más allá de sus paisajes, Lucerna es una ciudad muy atractiva para los turistas. Debido a su reducido tamaño, se puede visitar en un día sin demasiados problemas. De hecho, es posible hacerlo todo andando.

El mejor sitio para comenzar la visita es la Bahnhofplatz. Es un punto realmente interesante por la confluencia de la principal estación de tren de la ciudad con el lago de los Cuatro Cantones y el Kunstmuseum. Es un gran edificio situado en el lado oriental de la plaza y que acoge el Museo de Arte. A partir de ahí, la visita a la ciudad vieja de Lucerna puede hacerse de diversas maneras. Pero como una de las cosas más interesantes que ofrece la ciudad son sus puentes, especialmente los de madera, el recorrido debería tratar de cruzarlos de una manera más o menos lógica.

Así, desde la Bahnhofplatz es posible dirigirse caminando hacia el Seebrücke. Es el primero de los puentes que nos permite cruzar sobre el río Reuss de una orilla a la otra. Si vamos por la acera de la derecha, tendremos unas magníficas vistas del lago de los Cuatro Cantones. Pero quizás merezca más la pena ir por la acera de la izquierda para poder contemplar el Kapellbrücke. Es un puente de madera que se ha convertido en el símbolo más reconocido de la ciudad; y la Wasserturm, una enorme torre medieval que está situada junto al puente, en mitad del río.

Una vez hayamos cruzado el Seebrücke y nos encontremos al otro lado del río, lo mejor es dirigirse hacia la entrada septentrional del Kapellbrücke y entrar en el mismo para recorrer sus más de 200 metros de longitud. A medida que vamos recorriendo el puente, conviene fijarse en el techo del mismo. Hay 111 espacios que contienen pinturas que muestran parte de la historia de la ciudad de Lucerna. Pasada la mitad del recorrido, llegaremos a la Wasserturm o Torre del Agua. Es una peculiar construcción defensiva de la Edad Media que no tiene acceso alguno a su interior. Sin embargo, cuenta, en el pequeño tramo que la une al puente, con una tienda de venta de souvenirs.

Ya en la orilla contraria, en Bahnhofstrasse, iremos hacia la derecha en dirección al Teatro de Lucerna. Es un edificio de mediados del siglo XIX en cuyo interior se representan obras de teatro y conciertos de música clásica. Justo enfrente, al otro lado de una pequeña plaza, está la Jesuitenkirche. Es una iglesia del siglo XVII construida en estilo barroco con un interior lleno de obras de arte.

Siguiendo por Bahnhofstrasse llegaremos a una bifurcación. Si vamos por Reussteg, por la orilla del río Reuss, comenzaremos a ver unos pequeños rápidos que se forman en las aguas claras del río y unos metros más adelante veremos la figura del Spreuerbrücke. Es el segundo puente de madera de la ciudad. Siguiendo todo recto llegaremos justo hasta una escalera situada en el lateral del puente. La misma da acceso a la estructura vial. Sin embargo, antes de cruzarlo, merece la pena adentrarse en la Kasernenplatz. Es una plaza en la que podremos encontrar el Naturmuseum o Museo de Historia Natural, según salimos del puente a la derecha; y el Historisches Museum o Museo de Historia, según salimos del puente a la izquierda.

Regresando al Spreuerbrücke, merece la pena cruzarlo y echar un vistazo a su interior de madera. Especialmente a los diversos paneles titulados “Danza macabra” o “Danza de la Muerte”. Todos ellos se realizaron entre 1626 y 1635. Hay una capilla del siglo XVI que está cerca de la orilla meridional. Ya en la otra orilla, en plena ciudad vieja de Lucerna, llegaremos a la Mühlenplatz o plaza de los Molinos. A partir de aquí, lo aconsejable es darse una vuelta por las estrechas calles del casco antiguo, sin un recorrido fijo. Cada rincón oculta cosas interesantes que ver. Sin embargo, no podemos dejar de visitar la Kormarkt, la Weinmarkt y la Kapellplatz. Son tres de las plazas más importantes y conocidas de Lucerna.

Al este de la ciudad vieja se encuentra la Schwanenplatz. Es una plaza desde la que podemos comenzar a bordear el lago por un paseo arbolado que nos lleva hasta Nationalquai. Además de poder contemplar unas increíbles vistas del lago de los Cuatro Cantones y sus alrededores, en este paseo podremos encontrar algunos de los edificios del siglo XX más llamativos de Lucerna. Merecen una mención especial el Grand Hotel National, el Grand Casino de Lucerna y el Palace Hotel de Lucerna. Éste es el más alejado de los tres. Una vez lleguemos a este edificio, lo mejor es volver por Haldenstrasse hasta llegar al cruce con Löwenstrasse y girar a la derecha por St. Leodegarstrasse.

De esta manera encontraremos una de las iglesias más bonitas de Lucerna, la Hofkirche. Son especialmente llamativas las dos torres de estilo gótico tardío que custodian la fachada principal del edificio. El resto del edificio se reconstruyó en estilo renacentista después del incendio de 1633. El interior, al cual se puede acceder gratuitamente, consta de tres naves. Sin duda alguna merece la pena dar una vuelta por su interior para contemplar todas las obras de arte que existen.

Una vez terminemos la visita, lo mejor es volver a Löwenstrasse y dirigirnos hacia el norte, llegando así hasta el cruce con Zürichstrasse. A la derecha veremos, diferenciado por su enorme cúpula, el Bourbaki Panorama. Es un edificio de planta circular que funciona a modo de museo en cuyo interior se representa con extraordinario realismo la entrada en Suiza, el 1 de febrero de 1871, del ejército francés del general Bourbaki, al final de la guerra franco-alemana.

Siguiendo hacia el norte por Denkmalstrasse llegaremos a uno de los puntos más espectaculares de la visita. Se trata de Löwendenkmal, un pequeño parque situado al norte de la ciudad antigua que es conocido por albergar el famoso monumento al León, una colosal escultura diseñada por Bertel Thorvaldsen. El acceso es gratuito y sin duda alguna merece la pena fotografiar esta magnífica escultura. Un poco más al norte está situado el acceso a Gletschergarten, o el “Jardín de los Glaciares”, haciendo una traducción literal del término. Es un peculiar museo pues en su interior podremos encontrar más de 30 pozos procedentes del glaciar del Reuss. El acceso no es gratuito, la entrada ronda los 12 francos suizos.

A partir de ahí, lo mejor es deshacer el camino, pero esta vez iremos por Zürichstrasse en dirección a Mussegstrasse. Cogiendo esa calle se llega hasta la zona de la antigua muralla de Lucerna, conocida como Museggmauer. Al final de la calle llegaremos de nuevo al río Reuss y ya podríamos dar por concluida la visita a Lucerna.

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