Visitar Yokohama

Visitar YokohamaVisitar Yokohama. El sexto día, el penúltimo ya de mi viaje por Japón, era viernes. Nos fuimos hasta la ciudad de Yokohama, la segunda más grande del país. Queda al sur de Tokio. En tren se tarda unos 40 minutos en llegar. La estación de tren de esta ciudad se encuentra situada al norte. Para encontrar las zonas más turísticas de la ciudad nos dirigimos hacia el sur, hacia el barrio de Minato Mirai. Podría considerarse como el distrito financiero de Yokohama. No hay grandes edificios salvo uno, que ostenta hasta el momento el récord de altura de Japón: la torre Landmark. Destaca por sus 295 metros y sus 70 plantas. Cuenta con un mirador (previo pago) en la planta 69, desde donde se puede observar en un día despejado el monte Fuji.

En uno de los lados de la torre podemos encontrar una pequeña zona comercial, por la que uno puede darse una vuelta. Se puede ver desde un pequeño muelle una de las norias más grandes del mundo. Está integrada dentro del parque de atracciones Cosmo World. Pero, sin duda alguna, lo más atractivo de la ciudad se encuentra dentro del barrio chino. Lo podemos encontrar en Yamashitacho. Lo más destacable de esta parte de la ciudad son las múltiples puertas que hay para acceder al barrio. Todas parecen sacadas de la mismísima China, aunque cada una tiene su nombre y sus características particulares. Hay 4 principales, cada una en un punto cardinal, Están erigidas en honor de cada uno de los animales sagrados del Feng Shui, protectores de la ciudad.

La primera puerta que tuvimos la oportunidad de ver y cruzar fue la puerta de Choyo-mon. Está situada al este de la ciudad y representa al Dragón Azul. Nosotros encontramos más de 5 puertas, y hay algunas más. Es una zona no demasiado grande pero con calles muy angostas y es fácil perderse si uno no va con un mapa o medianamente orientado. Uno de los edificios más peculiares que se pueden encontrar ahí es el Daisiekai. Es un edificio imponente de 8 plantas, que destaca entre todos los demás. En su interior tiene un teatro, un restaurante, un museo y un mercado. Justo al lado encontramos un templo chino, llamado Mazu Miao. A mí me pareció mucho más bonito que cualquiera de los templos japoneses que habíamos visto en Tokio.

El motivo, básicamente, era la ornamentación, con mucho dorado en los techos, menos sobrio, menos frío. Nos dimos una vuelta por todo el barrio chino y luego salimos de ahí para dirigirnos un poco hacia el sur, donde había unas calles con muchas tiendas, con un marcado estilo occidental. De hecho, vimos una tienda de Zara que estaba en construcción, y eso que en el viaje no vi casi ninguna tienda española, ningún restaurante español. Cuando estábamos volviendo, encontramos la puerta Enpei mon. Estaba situada en el oeste y representaba al Tigre Blanco, otro de los animales sagradaos del Feng Shui.

Nos dirigimos desde ahí hacia la bahía, donde paramos un momento a contemplar las vistas de la ciudad y del mar desde el parque Yamashita. Anclado junto al parque podemos ver el famoso barco Hikawa Maru, famoso transatlántico japonés que en su día sirviera de hospital durante la Segunda Guerra Mundial.

Más tarde, cuando empezaba a oscurecer, nos volvimos a la estación de tren atravesando nuevamente el barrio de Minato Mirai.

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