Viajes – América – Estados Unidos – Florida – David

Día 1. Llegada a Miami.

Lunes, enero 24th, 2011

El primer día lo empleamos en viajar en avión desde Madrid hasta Miami en vuelo directo con Iberia. La historia de este vuelo es curiosa, desde mi punto de vista. Parece ser que Iberia, la compañía aérea española por antonomasia, saca a principios de año un número limitado de plazas (en torno al millón) para que la gente pueda volar por precios más asequibles en la primera mitad del año. En 2009 la oferta fue realmente suculenta, puesto que los vuelos a la costa este de Estados Unidos se podían encontrar por 250 euros ida y vuelta, algo nunca visto por la persona que escribe estas líneas. Cuando vi la posibilidad de ir a Miami por un precio tan irrisorio no me lo pensé dos veces, me puse a buscar un compañero de viaje y, cuando lo encontré, compramos los billetes de avión y nos dispusimos a preparar el viaje con calma.

Así que salimos un 23 de mayo de 2009, sábado para más señas, después de llegar con unas 3 horas de antelación a la T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas. El vuelo salía sobre las 12:30 hora local, pero como aconsejan estar 3 horas antes en vuelos con destino a Estados Unidos y mi compañera de viaje, porque finalmente fue una amiga mía, venía desde Barcelona en tren, quedé con ella en la estación de Nuevos Ministerios y desde allí fuimos en metro hasta el aeropuerto. Nos subimos a aquel impecable Airbus A-340 y, tras 9 horas de viaje, aterrizamos en nuestro destino.

Lo primero que hicimos después de pasar inmigración (increíblemente breve, apenas 15 minutos de espera) fue cambiar euros por dólares, grave error, y es que la moneda es conveniente llevarla cambiada desde España. Allí nos dieron menos dinero del que nos habrían dado aquí, nos la jugamos y salimos perdiendo, así que es mejor no hacer esas cosas. Y si se tiene a un amigo cuya madre trabaja en una sucursal del Santander, es mucho mejor aún acudir a esa persona para ahorrarnos hasta la comisión.

Una vez tuvimos el dinero en nuestras manos, nuestro siguiente paso era llegar hasta el hotel. Lo primero que hicimos fue preguntar dónde teníamos que coger nuestro autobús, el 150. A pesar de que uno intenta practicar su inglés, allí hay un altísimo porcentaje de población hispana y apenas se hace necesario el uso de otro idioma que no sea el español. Así que nos indicaron dónde teníamos que coger el 150 y allí que fuimos. Nada más salir de la terminal, una bofetada de humedad se nos vino encima, y eso que no hacía demasiado calor, pero había estado lloviendo durante algunos días y eso, sumado a que es una ciudad cercana al mar, hacía el aire casi irrespirable. Estuvimos esperando unos 15 minutos a que llegara nuestro autobús, subimos y pagamos la tarifa.

Fue curioso lo amable que fue la gente, nos preguntaban en el autobús educadamente que de dónde éramos, porque nuestro acento les parecía raro, y es que allí hay mucho cubano, dominicano, argentino, venezolano… Y claro, una catalana y un madrileño, con acentos tan dispares, les llamaron la atención. Continuamos el viaje hasta llegar a Miami Beach, concretamente al cruce de la calle 41 con Indian Creek Dr. Bajamos del 150, caminamos por la 41 hasta llegar a Collins Avenue y ahí cogimos el 120, que nos dejaría a escasos metros de nuestro hotel, el Casablanca.

062- Downtown de noche.JPGA pesar de no ser un hotel de lujo, la relación calidad-precio me pareció bastante correcta. Tenían wifi en el hall de entrada al hotel, tenían piscina, el acceso a la playa estaba muy bien, muchas habitaciones pero con un ambiente muy tranquilo, y encima teníamos unas vistas increíbles. Obviamente, para gustos siempre estarán los colores, pero a mí me pareció un hotel bastante aconsejable. Eso sí, en régimen de solo alojamiento, pero con una pequeña cocina en la habitación. Una vez subimos y nos hubimos acomodado, viendo que ya se nos había hecho tarde y no íbamos a poder aprovechar ese día para nada más, bajamos a la calle y nos dirigimos a un supermercado que había cerca. Los que viajamos en plan pobre nos debemos comportar como tal tipo de viajero, así que pensamos que la mejor forma de gastar menos era comprando algo para cenar un par de noches y algo para desayunar un par de mañanas, y eso fue lo que hicimos. Cuando terminamos de hacer la compra y volvimos al hotel, cenamos tranquilamente unos sandwiches y nos fuimos a dormir para descansar y prepararnos para lo que nos quedaba.

Día 2. Miami: South Beach, Downtown y Little Havana.

Martes, enero 25th, 2011

Nuestro primer día completo en este nuevo viaje por Estados Unidos lo íbamos a aprovechar para visitar Miami y ver todo lo posible de esta ciudad. Así que después de desayunar en la habitación del hotel y prepararnos un poco para pasar algo de calor, bajamos a la calle y nos fuimos a la cercana parada del autobús.

001 - Lexington Road.JPGCogimos nuevamente el 120, la línea que recorre buena parte de Collins Avenue, y llegamos hasta South Beach, la zona situada más al sur de Miami Beach, una isla alargada que sirve de barrera para la ciudad de Miami. Paramos en la calle 17 y desde allí anduvimos escasos minutos hasta llegar a nuestro primer destino, Lincoln Road Mall, una peculiar calle que, en cierto modo, han convertido en un centro comercial al aire libre. Resulta que buena parte de su recorrido es peatonal, lo que facilitó en su momento la instalación de tiendas de todo tipo, así como de terrazas para bares, cafeterías y restaurantes. Merece la pena dar un paseo por esta zona, donde podremos incluso encontrar cosas interesantes como el edificio Van Dyke, que sobresale por encima de los demás y que en origen fue un hotel. Sin embargo, como nuestro objetivo no era comprar nada, entre otras cosas porque los precios en esa calle son altos, al llegar a Jefferson Avenue comenzamos a caminar hacia el sur. Después de atravesar 3 calles, llegamos hasta Española Way, una calle que en ese primer punto era residencial pero que, a medida que avanzábamos hacia Washington Avenue cambiaba de decoración. Llegamos a un punto en el que la calle se convertía en peatonal 010 - Española Way.JPGy los bajos de los edificios de la zona, cada vez de más alturas aunque sin ser nada excesivo, empezaban a llenarse de bares, cafeterías y tiendas de ropa y complementos, principalmente. Allí fue donde encontramos el Café Barcelona, algo que le llamó la atención a mi amiga pues ella vivía en la ciudad condal por aquel entonces. A pesar de que el día se estaba poniendo algo feo, continuamos nuestro camino y llegamos nuevamente hasta Collins Avenue para subir después hasta la calle 15, girar a la derecha y llegar a Ocean Drive. Antes de dar un paseo por una de las calles más famosas de Miami, y a pesar de hacer un día algo lluvioso y bastante nublado, como el día anterior no habíamos tenido la oportunidad de pisar la playa, no pudimos privarnos de ese placer en ese momento. 015 - South Beach.JPGYo creo que la imagen habla por sí sola, porque así vimos el cielo la mayoría de los días que estuvimos en Florida, quizás alternando claros con nubes, pero nos llovió mucho y apenas vimos el sol durante más de 1 hora seguida. Sin embargo, la visita a la playa me encantó, especialmente porque fue como adentrarse, una vez más, en una película de Hollywood o en una serie de televisión como CSI Miami, con esas playas tan largas y las casetas de los vigilantes. Tras dar un breve paseo por la arena, volvimos nuevamente a Ocean Drive para dar un tranquilo paseo por esta transitada calle de Miami Beach.

Y es que cuando uno llega a esta calle que separa la playa de los edificios más emblemáticos de Miami, siente que le han transportado en el tiempo a la década de los 50. Aunque el distrito Art Decó de la ciudad no está exclusivamente en Ocean Drive, es aquí donde encontraremos la mayor concentración de edificios de este peculiar estilo arquitectónico. Uno de los primeros edificios que pudimos ver fue el hotel McAlpin, que actualmente pertenece a la cadena hotelera Hilton y que fue construido en la década de los 40. Y son muchos los edificios como éste, la mayoría de ellos hoteles renovados recientemente. 029 - Hotel art decó.JPGUn poco más adelante nos encontramos con el hotel Colony, otro pequeño hotel de estilo Art Decó renovado en 2005 y que aparece en muchas de las fotografías nocturnas de esta calle de Miami por su colorido neón azul de la fachada exterior. Después de un rato caminando, llegamos hasta el cruce con la calle 5, giramos a la derecha en dirección opuesta a la playa y cruzamos nuevamente Collins Avenue hasta llegar al cruce con Washington Avenue, donde se encuentra el China Grill, el edificio que, según algunos, más fotografían los turistas que visitan la ciudad de Miami. Sin duda alguna, es llamativo tanto por sus formas como por su colorido tan heterogéneo. Y afortunadamente la parada del autobús estaba justo delante de este edificio, así que esperamos a que apareciese, nuevamente, el 120, que nos llevaría hasta el Downtown de Miami.

031 - Miami desde Metromover.JPGDespués de atravesar las aguas que separan Miami Beach del Downtown a través de la MacArthur Causeway, el autobús paró en la parada de Omnitert, donde comenzaba la siguiente parte de nuestro recorrido. El objetivo de llegar hasta esa parada no era otro que usar el Metromover, un sistema de transporte gratuito que se sirve de un monorrail que recorre el distrito financiero de Miami y algunas zonas cercanas. Así que subimos las escaleras de Omni Metromover Station, situada a 5 metros de Omnitert, y esperamos a que llegara nuestro tren. Es importante aclarar que existen 3 líneas de Metromover, que se pueden consultar en este mapa, y nosotros estábamos en una parada de la línea Omni Loop, que llega hasta el Downtown, da la vuelta como si de un cuadrado se tratase y vuelve al punto de origen.

Así que comenzamos nuestro recorrido pasando entre todos esos rascacielos llenos de oficinas y de apartamentos hasta llegar a la parada que habíamos pensado que mejor nos vendría: Knight Center Station. Es decir, justo debajo de la Torre Miami, una de las más altas y representativas de la ciudad por sus diferentes colores cuando se ilumina por la noche. Salimos a la calle por el James L. Knight Center y llegamos a la SE 2nd Avenue, donde en aquellos momentos estaban todavía levantando el Met 2 Financial Center. Continuamos caminando hasta llegar al Bayfront Park, un pequeño parque ganado al mar y en el que se pueden encontrar varias cosas interesantes, como una estatua de Cristóbal Colón y el Bayside Marketplace, un peculiar centro comercial en el que podremos encontrar todo tipo de tiendas y un buen sitio para poder comprar recuerdos de nuestra visita a Miami. De hecho, ahí encontramos un vendedor de los que parece que solo existen en las películas, de unos 30 años pero caracterizado como si tuviera algunos más, en un puesto ambulante muy pequeño y que vendía artilugios para masajes. La verdad es que fue divertido el breve encuentro que tuvimos con él.

Salimos del Bayside Marketplace por Port Blvd. justo delante del American Airlines Arena y en la otra acera de la Freedom Tower, un edificio que resalta porque está enclavado en una zona moderna de la ciudad, con grandes rascacielos, pero cuya construcción se remonta a 1924 y, según parece, basándose en la Giralda de Sevilla. La pena fue encontrarlo en pleno proceso de restauración, y es que parece que estuvo abandonado durante muchos años hasta que un empresario lo compró y decidió dejarlo como nuevo. Desde allí fuimos caminando hasta la cercana estación de Freedom Tower, donde cogimos de nuevo el Metromover en dirección a Government Center Station. Allí hicimos cambio de línea, cogimos la Brickell Loop y llegamos hasta la Eighth Street Station. Bajamos y comenzamos a caminar por la calle 8, que nos llevaría directamente hasta Little Havana, el último destino del día.

Estuvimos pensando en la posibilidad de usar un autobús que nos llevase hasta algún lugar dentro de Little Havana, pero yo soy de los que cree que las ciudades se ven y se disfrutan más andando por las calles, no subido a un autobús y mucho menos aún bajo tierra. Obviamente algunas distancias son insalvables, pero en este caso caminamos durante una hora por la calle 8 hasta llegar a la 22nd Avenue. Y la verdad es que en cierto modo fue cambiar radicalmente de paisaje y parecía que hasta de ciudad. Después de ver el distrito financiero con sus altos y modernos rascacielos, llegamos a una zona de casas bajas donde predominaba claramente el español, nuestro idioma. Digamos que no hay muchas cosas que ver, pero sí merece dar un paseo por la zona, conocer una forma de vida distinta a la que se tiene en la zona rica de la ciudad o incluso en la playa.

Entre las cosas que vimos, además de restaurantes, bares y cafeterías de todo tipo, además de tiendas de ropa y otros servicios, yo destacaría dos principalmente: la primera es el monumento a los héroes de Cuba, situado en un pequeño parque junto a la calle 8 y que rinde homenaje a los héroes de la invasión de Bahía Cochinos; la segunda es el parque Máximo Gómez, un pequeño lugar de reunión para la comunidad cubana de Miami en el que la gente puede jugar al ajedrez o al dominó mientras debate sobre cuestiones de la vida.

Cuando vimos que se empezaba a hacer tarde y que debíamos empezar a pensar en volver, dimos media vuelta y regresamos por la calle 8 hasta la parada del Metromover. Teníamos que deshacer el camino hasta Omni Metromover Station y allí coger el 120 para que nos dejase enfrente del hotel. Sin embargo, tuvimos un pequeño problema, y es que el dichoso 120 no terminó de aparecer, y después de más de 30 minutos esperando cogimos otra línea que nos dejó en Miami Beach pero a unos 30 minutos andando hasta el hotel. A pesar de seguir teniendo la intención de disfrutar de la playa durante algún día, el mal tiempo que hacía nos obligó a desistir nuevamente. Al día siguiente teníamos que coger el coche para ir a Orlando, nuestra siguiente parada en el camino.

Día 3. Sea World de Orlando.

Jueves, enero 27th, 2011

El tercer día de nuestro viaje estaba dividido en dos partes. En primer lugar, teníamos que ir desde Miami hasta Orlando, unos 300 kilómetros largos de distancia. Y en segundo lugar, una vez hubiésemos llegado hasta allí, íbamos a ver el Sea World, el parque temático de animales más famoso del país.

Después de tener todo recogido y desayunar, bajamos a la recepción del hotel, hicimos el check out y nos dirigimos a la parada del autobús para coger, una vez más, el 120. Esta vez no teníamos que ir hasta South Beach, porque la oficina de National Car, que curiosamente se llamaba South Miami Beach, estaba a casi a mitad de camino. Llegamos allí un poco antes de que abriesen, sobre todo por ser previsores y no tener que esperar colas, y porque queríamos llegar lo antes posible a Orlando. Nos atendió muy amablemente una señora en español, pues ella era venezolana, y a los pocos minutos ya teníamos nuestro coche: un Kia Rio. Otra de las cosas que aprendí en este viaje es que conviene que a uno le den un coche con control de velocidad, el botón que deja fija una velocidad en el coche sin que tengamos que apretar el acelerador. El caso es que como el GPS ya lo habíamos llevado desde España, lo único que nos quedaba era acomodarnos, abrocharnos el cinturón y comenzar el viaje.

Después de llegar a la autopista 95, pusimos rumbo en dirección norte hasta Orlando. Fue un viaje, para variar, pasado por agua, sobre todo cuando pasamos la zona de Fort Lauderdale, porque empezó a llover como si fuese el diluvio universal. De hecho, el limpiaparabrisas del coche, a su máxima velocidad, no daba para quitar tanta agua. De hecho, tuvimos que bajar la velocidad, como el resto de conductores, hasta los 50 km/h y aún así teníamos problemas de visibilidad. Afortunadamente eso solo duró 5 minutos y el resto del viaje no tuvo grandes incidencias. Sin embargo, sí fue llamativo una escena que vimos poco después de dejar Miami, y fue al pasar por debajo de un puente que pasaba sobre la autopista. En la rampa de acceso a la misma, en sentido norte (el que llevábamos nosotros) había parados unos 5 coches de policía esperando cazar conductores desprevenidos. Hay que recordar que los límites de velocidad, que no son demasiado restrictivos (80 millas por hora es el máximo, casi 130 kilómetros por hora), es conveniente respetarlos. Algunas personas pueden sobrepasar los límites en 5 mph y no pasa nada con la policía, pero como sea algo más, ya podemos prepararnos. El caso es que, medio kilómetro después, en el arcén de la izquierda (arcén de 2 metros de ancho) habían parado a dos coches, seguramente por exceso de velocidad.

Llegamos al Sea World unas 4 horas después de salir de Miami, aproximadamente sobre las 13:30. Como ya teníamos todo comprado por internet, tanto las entradas al parque temático como el parking, entramos con nuestro coche hasta el gigantesco estacionamiento, aparcamos nuestro coche y fuimos hasta la entrada. En este punto creo que conviene comentar una cosa importante, algo que yo no conocía de los parques temáticos y algo que debe existir en la inmensa mayoría. Existe un pase rápido, por llamarlo de alguna manera, que nos permite “colarnos” en las atracciones que queremos ver. Se paga una cantidad extra de dinero y podemos evitarnos las colas en cualquiera de las atracciones donde esté permitido el uso de dicho pase. Nosotros, ignorantes en el tema, no lo compramos para ninguno de los parques temáticos que visitamos, y aunque en el Sea World creo que no es necesario (no en nuestro caso, porque no había demasiada gente), creo que es bueno echarle un vistazo. En este caso, en el Sea World, dicho pase se llama “Quick Queue” y cuesta 30 dólares.

064 - Patos en Sea World.JPGCuando pasamos la entrada y nos hicimos con el mapa, decidimos cuál era el mejor recorrido que podíamos hacer, y también debíamos tener en cuenta los horarios de los espectáculos. Llegar a la hora de comer nos limitaba un poco pero podíamos ver casi todo. También quiero comentar una cosa importante en este punto, pues pasada la entrada está la zona de consigna, y es que salvo que nos enteráramos mal, uno puede llevar encima todo lo que quiera: bolsas, mochilas, etc. Obviamente, con esas cosas no se puede subir a una montaña rusa, lo cual es lógico, pero en mi opinión no tiene sentido que haya que dejar esas cosas en consigna (previo pago) para poder usar esas atracciones. Hace poco estuve en el Parque Warner Madrid y cuando uno sube a una montaña rusa, lo que hace es dejar sus bártulos en la pasarela de salida, de tal forma que se asegura de que nadie vaya a robarle y lo recoge cómodamente según baja del tren, vagón o cubículo. Como en Estados Unidos las cosas no funcionan así, nosotros no compramos el “Quick Queue” y tampoco nos sobraba el tiempo para andar haciendo colas en las montañas rusas, nos olvidamos del tema y llevamos nuestras cosas encima.

122 - Espectáculo de las orcas.JPGComo ya sabíamos los horarios de los espectáculos, nos hicimos rápidamente una idea del recorrido viendo el mapa del Sea World de Orlando, así que nos dirigimos a la derecha, en dirección al Atlantis Bayside Stadium. Lo primero que hicimos fue comer en el Mago Joe’s Cafe, porque todavía no habíamos tenido la oportunidad, y justo después de eso nos adentramos en las instalaciones de Wild Arctic, donde pudimos ver un oso polar durmiendo, unas ballenas beluga mientras tenía lugar el Beluga Interaction Program con unos niños, y hasta vimos a las morsas buceando. Cuando salimos del recinto, como ya eran casi las tres y media de la tarde y se acercaba la hora del espectáculo de Believe, en el Shamu Stadium, fuimos ahí directamente para tener un buen sitio. Como es un estadio relativamente grande y hay varias sesiones, la verdad es que no tuvimos problemas de sentarnos en un buen lugar para ver el espectáculo de las orcas. Después de unos 20 minutos de espectáculo, que se hace bastante entretenido porque impresiona bastante ver las acrobacias de unos animales tan grandes, nos dirigimos hasta una zona situada junto a la piscina donde viven estos animales para poder verlas nadar desde abajo, desde unos grandes ventanales. Estuvimos allí unos minutos, la verdad es que era increíble poder verles nadar y bucear, y el grupo de orcas era bastante más numeroso del que yo pensaba.

169 - Shark Encounter.JPGDesde allí nos encaminamos hacia el Shark Encounter, donde estaban las instalaciones de los tiburones, aunque antes de llegar al tanque principal pudimos ver otros animales como los caballitos de mar o diferentes especies de sapos y ranas. Sin embargo, el mayor atractivo de este edificio estaba justo al final, puesto que allí pudimos ver el tanque principal donde están los tiburones más grandes del parque temático. Lo más llamativo fue que el tubo principal que discurría bajo el agua, acristalado obviamente para poder ver no solo a los tiburones sino también al resto de animales que pueblan las aguas de la enorme piscina tenía en el suelo una pasarela que se movía automáticamente imagino que para evitar aglomeraciones de gente. De esa forma, todos disponíamos del mismo tiempo para ver, fotografiar y grabar en vídeo un lugar tan espectacular.

207 - Espectáculo de los leones marinos.JPGCuando salimos de Shark Encounter estaba cerca la hora del espectáculo “Clyde and Seamore take pirate island”, en el cercano Sea Lion and Otter Stadium. A pesar de que el espectáculo se desarrolló en inglés en todo momento, las situaciones cómicas se provocaron no solo a nivel de lo que decían sino, sobre todo, en cuanto a lo que hacían en el escenario. La forma de interactuar entre los leones marinos y los cuidadores, que hacían su papel como actores, fue increíble y muy graciosa. Además, contaron con la participación activa de una nutria que añadía más humor a todo lo que veíamos. Después de disfrutar del espectáculo, nos dirigimos al Pacific Point Preserve, un lugar pensado exclusivamente para los leones marinos y las focas que hay en el parque temático donde pueden vivir casi en las mismas condiciones que lo harían en su habitat natural. Dimos una vuelta por la instalación, a pesar de la lluvia que empezaba a caer en esos momentos, y luego nos dirigimos al Penguin Encounter. En este edificio pudimos ver las instalaciones en las que viven los más de 200 pingüinos que alberga el parque, además de otras especies de aves. 241 - Frailecillos.JPGEn primer lugar pudimos ver la instalación de los pingüinos, cuyo interior frío cuenta con dos partes: una simulación de una zona costera con playa y laderas escarpadas, así como una piscina enorme a modo de mar. El público que visita la instalación puede ver ambas zonas a través de unos cristales muy grandes que permiten ver a estos animales tanto en tierra como debajo del agua. Fue también peculiar encontrarnos con una pasarela automática bajo nuestros pies, de forma que no se crearan aglomeraciones frente a los cristales. Con el mismo sistema pudimos ver luego la instalación donde se encontraban los frailecillos y otras especies.

El siguiente punto de nuestra visita fue la instalación de los manatís, llamada Manatee Rescue, en la que pudimos ver un grupo bastante numeroso de estos curiosos mamíferos viviendo en un estanque muy grande que puede ser visto tanto desde arriba como desde debajo del agua, y en este caso sin pasarela puesto que parece que la gente no está tan interesada en verlos. Yo aproveché para comprar algún regalo en la tienda de los manatís, pues no es un animal que se pueda encontrar fácilmente en otros zoológicos, aunque en Faunia, en Madrid, precisamente hay algunos ejemplares. Y nada más salir de la tienda fuimos a ver a los cocodrilos, que estaban en una pequeña piscina de aguas oscuras y rodeados de vegetación, un ambiente en el que apenas podían ser vistos aunque tuvimos la suerte de contemplar a algunos.

281 - Delfines.JPGLa visita empezaba a tocar a su fin pero todavía nos quedaban algunas cosas interesantes que ver, especialmente Dolphin Cove, la instalación en la que vivían los delfines del parque. No digo yo que para ellos fuera el paraíso, pero la verdad es que nunca había visto unas instalaciones así en ninguno de los zoológicos en los que había estado anteriormente, y es que al hecho de estar viviendo en una piscina muy grande había que añadir que el ambiente que habían logrado en el interior era espectacular, casi parecía natural. En la parte superior era posible verles muy de cerca aunque en ningún caso se dejaron tocar, imaginamos que solo se acercarían más en caso de que les llamase algún cuidador y en aquel momento no parecía haber ninguno cerca. Así que continuamos nuestro camino y llegamos a la Laguna de las Rayas, una piscina de poca profundidad en la que había nadando, en mi opinión, más de un centenar de pequeñas rayas que daban vueltas y vueltas y que, con cuidado, se podían tocar. Tan solo había que ponerse en el borde de la piscina y meter la mano cuando alguna pasara cerca, de forma que se pudiese tocar la parte superior del animal. ¿Cómo es al tacto? Pues a mí solo se me ocurre compararlo con un filete de carne pero húmedo. Fue una experiencia interesante y también me agradó ver que la gente era bastante respetuosa con los animales, tanto niños como adultos.

Lo último que pudimos ver fue el Turtle Point, una pequeña instalación preparada para la recuperación de algunas tortugas marinas que llegan al parque desde diversos puntos del estado.

Después de eso, volvimos al Shamu Stadium y disfrutamos del espectáculo nocturno “Shamy Rocks”, que merece mucho la pena ser visto aunque ya hayamos visto el espectáculo diurno. Después de eso, y a pesar de haber espectáculo de fuegos artificiales, estábamos tan cansados que decidimos irnos al hotel, el Howard Johnson Inn Orlando, del que solo puedo decir cosas buenas por el precio (30 euros la noche en habitación doble con desayuno continental), la ubicación (a 20 minutos andando de Universal Orlando Resort y cerca también del Sea World de Orlando) y los servicios (wifi en las habitaciones y parking gratuito).

Día 4. Islands of Adventure y Universal Studios.

Jueves, enero 27th, 2011

El cuarto día del viaje lo teníamos reservado para visitar el complejo Universal Orlando Resort, un gran complejo de ocio formado por parques temáticos y diversos hoteles situados cerca de la ciudad de Orlando. Así que nos despertamos a buena hora para ir a desayunar muy bien, tanto en cantidad como en calidad, y después comenzamos a caminar hacia el parque.

Como ya teníamos las entradas compradas por internet, una vez llegamos pudimos entrar sin problemas y nos dirigimos al primero de los parques temáticos que queríamos visitar: Islands of Adventure.

365 - Islands of Adventure.JPGComo sucede en todos los parques temáticos, lo primero que hicimos fue conseguir un mapa en español para poder hacer un pequeño plan. Afortunadamente no suele ser nada complicado, se accede por un sitio, se empieza por ir a la derecha o a la izquierda y hasta volver al punto de origen… En este caso, lo que hicimos fue empezar por echar un pequeño vistazo a Port of Entry, el lugar de acceso a Islands of Adventure y que está ambientado como si fuese una ciudad portuaria de la antigüedad. Estaba lleno de tiendas y restaurantes pero no era el momento porque ya habíamos desayunado y no teníamos en mente comprar nada. Ahí hicimos nuestra elección: izquierda, hacia Marvel Super Hero Island, o derecha, hacia Seuss Landing. Y como vimos que Seuss Landing era la zona más infantil del parque, giramos a la izquierda y comenzamos nuestra visita.

Bien, antes de comenzar, debo aclarar un par de aspectos importantes, y los dos fueron tratados en el relato del tercer día, en la visita al Sea World de Orlando. El primero de ellos se refiere al asunto de la entrada rápida en las atracciones, y es que en Islands of Adventure también podemos adquirir este tipo de ticket. En este caso, la entrada en cuestión se llama Express Plus Pass y el precio mínimo es de 26 dólares. ¿Conviene pagarlo? Pues yo diría que sí, sobre todo si la intención es pasar el día en los dos parques del recinto. El segundo aspecto, también importante, se refiere al tema de la consigna. Como ya comenté, en el Sea World no dejaban subir a las atracciones con objetos y tampoco se podían dejar junto a los trenes de las montañas rusas, lo cual obligaba a los visitantes a dejar sus bolsas, mochilas y demás en una consigna en la entrada. En Islands of Adventure el sistema es parecido pero mejorado. Al lado de las montañas rusas, como la de Hulk, hay una zona de consigna donde podemos dejar nuestras cosas y podemos elegir el tiempo que queremos dejarlas. En función de eso, pagamos un precio u otro. Hay que tener ojo si no queremos pagar un exceso por habernos pasado de tiempo, así que calculando que la cola dura media hora, es conveniente pagar por 45 minutos.

376 - Marvel Super Hero Island.JPGCentrándome ya en la visita al parque temático, comenzamos probando la primera atracción que nos encontramos delante, que no era otra que Incredible Hulk Coaster, una montaña rusa de lo más interesante que destaca por su espectacular inicio, que no es el típico de las montañas rusas en el que una cadena tira del tren por una rampa hasta subirlo arriba del todo y luego dejarlo caer, sino que comienza con un lanzamiento, de forma que el tren acelera hasta los 64 km/h para comenzar el recorrido. Después nos fuimos a probar la siguiente atracción, que era la de Doctor Doom’s Fearfall, en la que nos dejaron caer al vacío desde una de las dos torres de más de 40 metros de altura que hay junto a la zona de tiendas y restaurantes de Marvel Super Hero Island. Lo siguiente fue, dentro de lo que cabe, algo más tranquilo porque se trataba de The Amazing Adventures of Spider-Man, una proyección cinematográfica en 3D aunque con bastante movimiento. 383 - Toon Lagoon.JPGCon esta última atracción ya habíamos completado la zona de Marvel Super Hero Island, así que continuamos el recorrido y llegamos a Toon Lagoon, donde predominaban las atracciones con agua. Sin embargo, nosotros solo pudimos disfrutar de una, pero sin duda alguna fue espectacular: Dudley Do-Right’s Ripsaw Falls. Es una montaña rusa de agua en la que los vehículos o “troncos” circulan lentamente hasta que empiezan las caídas. Pero sin duda alguna la última es espectacular, y es que para empezar el camino se divide en dos partes, unos van para la rampa de la izquierda y otros van para la rampa de la derecha. No hay diferencia alguna, sencillamente se cae por la misma rampa pero por un lado o por otro, y luego se cae durante varios metros en los que los que van dentro se mojan muchísimo. Salimos de allí empapados y rápidamente nos fuimos a otro territorio.

389 - Parque Jurásico.JPGEstábamos dentro de Jurassic Park, el mundo de los dinosaurios. A pesar de que había 4 atracciones, tan solo probamos una, y si no es la mejor del parque, poco le debe faltar: Jurassic Park River Adventure. Lo único que teníamos claro es que transcurría sobre agua, en unas enormes balsas de gran capacidad que comenzaban adentrándose en Jurassic Park, el lugar en el que los dinosaurios habían sido devueltos a la vida gracias a la ingeniería genética. Primero fuimos viendo dinosaurios vegetarianos que no tenían ningún peligro, pero luego llegamos a la zona de los velocirraptores y habían conseguido huir de su jaula electrificada. A partir de ahí, sucedieron muchas cosas que es mejor no desvelar, pero es una atracción impresionante.

Después de disfrutar con los dinosaurios, fuimos a The Lost Continent, la última zona del parque pensada para adultos. Ahí estaba la otra gran atracción de Islands of Adventure: Dueling Dragons. Se trata de una montaña rusa doble en la que podemos elegir entre subirnos al dragón de Fuego o al dragón de Hielo y “competir” por terminar antes. Nosotros, lógicamente, probamos las dos opciones y me pareció increíble que en algunos momentos, estando boca abajo, de lado o en una postura imposible, pudiésemos ver el otro tren cerca del nuestro. Debo comentar que en mayo de 2009 estaban todavía terminando de construir The Wizarding World of Harry Potter, dedicado a la saga de Harry Potter, y nosotros no pudimos ver casi nada, y según parece la atracción Dueling Dragons ahora se llama The Dragon Challenge y forma parte del mundo de Harry Potter “como una montaña rusa doble de alta velocidad con muchos elementos iconográficos del Torneo de los Tres Magos”.

Aunque nos parecía mentira, ya había pasado medio día y nos tocaba ir al otro parque, a Universal Studios, pues en Seuss Landing no teníamos nada en lo que montar y queríamos ver lo máximo posible del otro parque.

398 - Universal Studios.JPGEste parque temático es, por decirlo de alguna manera, más tranquilo que Islands of Adventure. Encontraremos muchas y muy buenas atracciones pero montañas rusas solo una, y cuando fuimos nosotros estaba cerrada. De todas formas, puedo asegurar que merece mucho la pena entrar y disfrutar. Nosotros comenzamos entrando por Plaza of the Stars, donde pudimos ver muchas tiendas y restaurantes, y luego nos adentramos en la zona de Hollywood a través de Hollywood Blvd. Allí tuvimos nuestro primer encuentro con la familia Simpson, que en ese momento estaban fotografiándose con todas las familias que querían hacerlo. Luego continuamos avanzando por Sunset Blvd. hasta llegar a la zona Kidzone. Curiosamente, aquí sí había una atracción en la que ambos queríamos subir: E.T. Adventure. Obviamente, los recuerdos de la película eran inevitables y queríamos ver qué había dentro. Se trata de una aventura en la que vamos colgado de un vehículo con forma de bicicleta, aunque caben varias personas por vehículo, y éste va colgado por el techo, subiendo y bajando según el momento, pasando por diversos momentos de la película (el mejor es cuando se sobrevuela la ciudad como cuando el niño iba con E.T. en la cesta de la bicicleta). El final nos pareció un poco raro, pero fue entretenido.

417 - Universal Studios.JPGSalimos de Kidzone y nos adentramos en World Expo, donde disfrutamos de las únicas dos atracciones que había aunque antes pudimos ver el famoso badulaque de Los Simpsons, la tienda de Apu Nahasapeemapetilon, que por dentro también es una tienda aunque no como en la serie de dibujos animados. La primera atracción fue The Simpsons ride, que no teníamos nada claro de qué iba. Empezamos a hacer cola durante un buen rato (recordatorio: Express Pluss Pass) y por fin llegamos al inicio de la atracción. Nos dieron unas breves explicaciones de lo que teníamos que hacer dentro y nos dirigimos unas 8 personas por grupo por un pasillo alargado a una puerta con un número (estaba distribuido como si fuese un hotel). Accedimos a una pequeña sala donde, esta vez, pudimos dejar nuestras cosas en el suelo antes de montarnos en un vehículo. Cuando ya estuvimos todos acomodados, aquello empezó a subir… y terminamos en una sala gigantesca con una pantalla de cine enorme y vimos que a nuestro lado estaban los demás vehículos llenos de gente. Rápidamente supimos que aquello iba a ser una película en IMAX pero con mucho movimiento. La verdad es que me sorprendió mucho porque estaba muy logrado, y es que no era una montaña rusa, obviamente, pero las sensaciones producidas eran muy reales y salimos de allí encantados. La siguiente atracción y segunda de World Expo era Men In Black: Alien Attack. Tampoco teníamos claro de qué iba aquello, pero nuevamente volvimos a hacer una cola algo larga aunque el edificio por dentro, antes de llegar a la atracción, era muy bueno, reproduciendo en parte las instalaciones de los Men In Black de las películas. ¿Y en qué consistía esta atracción? Pues eran unos vehículos para 4 personas, 2 delante y 2 detrás, que se movían a través de unos railes y había que matar alienígenas con unas pistolas láser, un pequeño juego de puntería bastante entretenido. No recuerdo cuál fue el resultado, pero fue divertido.

422 - Jaws.JPGCambiamos de zona y entramos en San Francisco/Amity, donde encontramos una de las mejores atracciones del parque temático: Tiburón. Como se puede apreciar en la foto, nos subieron en una barca muy grande y nos dieron un paseo por un pequeño pueblo marítimo en cuyas aguas se escondía el gran tiburón blanco. La verdad es que al principio todo parecía tranquilo, apenas le vimos un par de veces y siempre de lejos, con su enorme aleta dorsal apareciendo sobre el agua. Sin embargo, luego nos atacó en varias ocasiones hasta que… bueno, el final es mejor no contarlo, pero fue muy entretenido. Una vez terminamos nuestra aventura tuvimos el problema, una vez más, de la dichosa lluvia. Dejamos atrás la zona de San Francisco/Amity y nos metimos en la otra gran atracción, desde mi punto de vista, de Universal Studios: Revenge of the Mummy. Se trata de una montaña rusa en el interior de un edificio pero no es el clásico concepto de montaña rusa, donde no sabemos dónde está el suelo y dónde el cielo. Íbamos hacia delante, íbamos hacia atrás, a veces muy deprisa, otras veces menos deprisa, de repente parábamos delante de una pantalla gigante donde la momia se enfadaba con nosotros, había fuego por aquí, fuego por allá… Nada recomendable para quien sufra del corazón. Cuando salimos, nos dirigimos a una de las últimas atracciones del parque, y no por ello menos espectacular: Twister. En su interior recrearon los efectos que tiene un tornado, con unos efectos especiales muy buenos, algo que se puede apreciar en el vídeo del enlace pero que conviene vivirlo en directo.

Ya solo nos quedaban dos cosas más por ver antes de terminar nuestra visita a Universal Studios. La primera que vimos fue Jimmy Neutron’s Nicktoon Blast, una atracción igual a The Simpsons ride pero cambiando una película de los Simpsons por una de Jimmy Neutron. Y la segunda fue Shrek 4D, algo totalmente novedoso para nosotros. Cabe recordar que el boom de las películas en 3D tuvo lugar a finales de 2009 con el estreno de Avatar, y nosotros estuvimos en Florida en mayo de 2009. La tecnología en 3D que yo había visto hasta la fecha consistía en las famosas gafas con lentes de plástico barato, una roja y otra azul, nada que ver con la tecnología actual. Así que esa película de 10 minutos de Shrek fue algo nuevo para nosotros, y muy bien logrado. Pero, ¿y la cuarta dimensión? Eso sí que fue gracioso, porque la gracia estaba en que los asientos vibraban, soplaba el aire desde los asientos de delante si la película lo requería e incluso el agua nos salpicaba.

Ya empezaba a anochecer y eso que estábamos en mayo, así que evidentemente era tarde, pero había sido un día fantástico. Y además, de camino al hotel paramos en una tienda donde vendían un montón de recuerdos y a muy buen precio, así que aprovechamos para dejar ese tema cerrado.

Día 5. Magic Kingdom, Orlando

Jueves, febrero 10th, 2011

444 - Magic Kingdom.JPGEl quinto día de nuestro viaje por Florida lo íbamos a dedicar, principalmente, a visitar Magic Kingdom. Como iba a ser nuestro último día en Orlando, después de desayunar recogimos todas nuestras cosas y las metimos en el coche, porque lo íbamos a necesitar no solo para llegar al parque temático sino también para ir luego hasta nuestro próximo destino, Boca Ratón. Desde donde estábamos apenas tardamos 15 minutos en llegar al parking de Magic Kingdom, un enorme sitio en el que dejar miles de coches aparcados y desde el que, curiosamente, no se puede llegar andando hasta la entrada del parque temático. En primer lugar, y al estar muy lejos incluso de la estación del monorrail que recorre el conjunto de parques temáticos y hoteles, cogimos un trenecito que pululaba por la zona del parking y que acercaba a la gente hasta la estación del monorrail. Antes de poder subirnos, tuvimos que canjear nuestro código de barras imprimido en casa por las entradas a Magic Kingdom, y luego pudimos usar este peculiar medio de transporte.

Tengo que aclarar que Magic Kingdom, básicamente, se trata del parque temático de Walt Disney por excelencia, el mismo que podemos ver en París, por ejemplo, incluso con una distribución similar y con unas atracciones casi idénticas. Sin embargo, Magic Kingdom forma parte de algo más grande: Walt Disney World Resort. Allí podremos encontrar diversos parques temáticos, varios complejos hoteleros, campos de golf y muchas otras cosas para poder pasar unas vacaciones diferentes. Eso me lleva a comentar una cosa importante, y es que quienes hayan estado en otro parque temático de Walt Disney en el mundo, como el de París, en el que estuve en 2 ocasiones, no deberían visitar este porque no hay diferencias, y creo que es más aconsejable visitar Disney’s Hollywood Studios o Disney’s Animal Kingdom.

Una vez llegamos a la entrada principal de Magic Kingdom, lo primero que hicimos fue, cómo no, conseguir un mapa. Nos hicimos un poco el plan del día, sabiendo a qué hora teníamos que salir del parque temático hacia Boca Ratón y también la hora a la que habíamos llegado, las atracciones que teníamos que ver… Sin embargo, cometimos el mismo error al que ya hice referencia en los anteriores parques, y es que debimos haber comprado el Disney’s Fastpass. Además, en este parque temático me pareció más necesario porque había mucha más gente en los otros, y eso se notó especialmente a la hora de hacer cola para entrar en las diferentes atracciones. Pero como digo, es difícil hacer un viaje perfecto y por eso es bueno aprender de los errores de los demás. Al final, el gasto por estas entradas rápidas se compensa por el tiempo que no gastamos esperando y es poco gasto comparado con el gasto final del viaje.

454 - Magic Kingdom.JPGLo primero que pudimos ver fue Main Street USA, una calle que parte desde la zona de la entrada al parque, justo pasada la estación del tren a vapor, y que llega hasta la plaza donde está la estatua de Walt Disney y Mickey Mouse que marca el inicio de los caminos hacia las diversas zonas en que se encuentra dividido el parque. Es una calle que, tal vez, podríamos encontrar una ciudad como Nueva Orleans, en Estados Unidos, por los edificios que hay a ambos lados, y en cuyos bajos vamos a poder encontrar todo tipo de tiendas, bares y cafeterías. Una vez llegamos a la plaza centra, nos dirigimos hacia la izquierda, hacia Adventureland. Al ser el primero de los territorios que visitamos y al haber llegado poco después de la apertura del parque, todavía no encontramos unas colas demasiado largas y desesperantes. En primer lugar, subimos a la casa de los Robinson, una recreación de la casa-árbol en la que vivió esta familia suiza de ficción creada por los estudios Disney en 1960 basándose en la historia de Johann Wyss.471 - Jungle Cruise.JPG Después de subir por el árbol y ver toda la casa, bajamos a tierra de nuevo y nos acercamos hasta la siguiente atracción que había en la zona: Jungle Cruise. Este peculiar crucero por la jungla, que se demoró bastante por culpa de las largas colas, nos llevó por un río a través de peligrosos bosques, viendo animales salvajes y lugareños con pocas ganas de darnos la bienvenida. Se trataba de una atracción familiar bastante entretenida aunque todo lo que se contaba a través de la megafonía de la barcaza era en inglés (con posibilidad de traducción). Cuando salimos de allí, nos dirigimos hacia un show musical bastante peculiar: el Enchanted Tiki Room. La verdad es que no teníamos claro qué íbamos a ver en aquel lugar, el show de los loros habíamos leído en el mapa, pero no era muy clarificador. Así que tomamos asiento y esperamos a que sucediera algo. De repente, empezó a sonar la música y decenas de animales robotizados comenzaron a hablar y cantar, en un espectáculo de luz y sonido bastante divertido, aunque quizás pensado para niños y no para adultos. 475 - Jack Sparrow.JPGSin embargo, ya sabíamos que al salir de allí nos íbamos a encontrar una atracción mucho más apropiada para nosotros. A los pocos metros del show animal nos encontramos al capitán Jack Sparrow, el famoso personaje interpretado por Johnny Depp aunque en esta ocasión no fuera él quien luciese sus vestimentas. Estaba claro que nuestra próxima atracción era la famosa Piratas del Caribe, que en su momento era solo una atracción y después pasó a ser la famosa saga de películas de los estudios Disney. ¿Cómo es por dentro? Básicamente es una atracción de agua, donde los visitantes se montan en una barca que surca los interiores de los lugares frecuentados por los piratas. No hay grandes caídas, si alguien espera eso, pero está muy bien ambientada y merece la pena montarse aunque sea una vez.

Desde ahí dimos el salto a Frontierland, en donde pudimos comprobar la grandísima utilidad del Disney’s Fastpass. En primer lugar nos montamos en Splash Mountain, una montaña rusa de agua muy buena. Terminamos tan mojados en la primera caída que el paseo por una zona interior y bien refrigerada casi nos congela, y la segunda caída fue apoteósica, yo no recuerdo haberme mojado tanto en una montaña rusa de agua como en esa. Ahí la cola fue relativamente corta en comparación con la que sufrimos, nunca mejor dicho, en la siguiente atracción: Big Thunder Mountain Railroad. Creo que estuvimos más de una hora esperando para una atracción de poco más de un minuto, y eso mientras veíamos a todas las personas que tenían el Disney’s Fastpass pasar y pasar, tardando apenas 5 minutos en montarse en la atracción. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de la necesidad de gastar algo más de dinero en una cosa tan fundamental, aunque ya era tarde para hacer algo al respecto.

Después de eso, fuimos a comer a un McDonald’s que estaba hasta arriba, no había visto algo así en mi vida. Podía haber fácil 20 cajas atendiendo peticiones y todas llenas, y las mesas a rebosar, las de dentro y las de fuera (donde empezó a llover, para variar). Aproveché para comprarle un regalo a un amigo en la tienda de Piratas del Caribe, que nos quedaba cerca, y nos adentramos en Liberty Square, donde probamos The Haunted Mansion, una mansión encantada llena de fantasmas terroríficos que nos permitieron resguardarnos de la lluvia, que iba en aumento. Después fuimos a Fantasyland, la zona del parque donde más atracciones había y donde, curiosamente, no probamos ninguna. Lo único que hicimos, ante la ingente cantidad de personas que había en la zona, fue darnos un paseo por el Castillo de la Cenicienta, verlo por fuera y hacer algunas fotografías, y dirigirnos hacia Tomorrowland, el último de los territorios que nos quedaban por ver. Tampoco pudimos ver gran cosa porque la gran atracción que hay allí, Space Mountain, estaba cerrada y el resto de atracciones no nos daba tiempo a verlas.

513 - Cabalgata.JPGDespués de comprar algunos regalos, nos fuimos hasta Main Street y cogimos un buen sitio para ver la cabalgata “A dream come true“, un sueño hecho realidad, en la que veríamos desfilar a los principales personajes de las películas de Walt Disney. Primero aparecieron miembros de algunas bandas musicales típicas de Estados Unidos, o eso creo yo, y luego comenzaron a llegar las carrozas, encabezadas por la que llevaba a Mickey y Minnie Mouse. Después fueron llegando todos los personajes hasta que terminó con la Cenicienta. Después de eso fuimos de nuevo por Main Street pero esta vez viendo las tiendas, comprando alguna cosilla que aún quedaba pendiente y pensando ya en salir porque aún nos quedaban casi 3 horas en coche hasta llegar a Boca Ratón, donde teníamos reservado nuestro hotel para esa noche.

Día 6. Los cayos de Florida.

Viernes, febrero 18th, 2011

El sexto día del viaje, que iba a ser el último completo que íbamos a estar en Florida, lo dedicamos a ver los cayos de Florida. Habíamos elegido Boca Ratón para pasar la noche porque un lugar a medio camino entre Orlando y los cayos, aunque teníamos claro que iba a ser un día de bastante coche para llegar hasta el extremo más occidental de estas pequeñas islas que hay al sur de Florida.

Así que comenzamos el día desayunando en el hotel y cogiendo fuerzas. Fuimos por la autopista hasta Miami y allí cogimos la autopista 1, la que nos llevaría hasta los cayos altos, que empiezan por Cayo Largo. La idea era hacer los más de 200 kilómetros hasta Key West (Cayo Hueso) por la Overseas Highway, ver ese cayo y desde allí comenzar la vuelta parando en algunos cayos y bañarnos en una buena playa. Y eso hicimos.

Reconozco que de haber tenido algún día más, los Cayos habrían sido el lugar ideal en el que emplear ese tiempo. No hay gran cosa que ver si uno espera hacer turismo activo, ver museos, edificios interesantes y demás. Pero sí es un lugar para disfrutar de la calma, la tranquilidad y el clima. Cayo Hueso, el cayo más occidental de todos, es posiblemente uno de los más poblados de todos los cayos que hay en la zona. Con algo más de 30.000 habitantes, es un pueblo lleno de calles estrechas donde se mezclan pequeñas casas con edificios comerciales y algunas playas, además de puertos deportivos. Nos habían dicho que desde allí se podía ver una de las mejores puestas de sol del mundo, pero no teníamos tanto tiempo para estar allí, pues nuestro hotel estaba en Cayo Largo. Así que después de darnos una vuelta por allí, cogimos el coche y comenzamos a deshacer el camino.

554 - Los Cayos.JPGLas principales actividades que uno puede llevar a cabo en los cayos son el submarinismo, el surf, el windsurf, avistamiento de mamíferos marinos e incluso la posibilidad de nadar con ellos, al menos con delfines. De ahí que la sugerencia, para quien pueda y quiera, sea pasar dos días o tres en esa maravillosa zona. Cayo Hueso se encuentra en un área conocida como Cayos Bajos, compuesto por varias islas de un gran valor ecológico y donde hay establecidos tres cotos protegidos que incluyen 800 hectáreas de bosques subtropicales formados por pinos y manglares entre otros. Por lo tanto, lo que más se podía ver era, sin lugar a dudas, manglares rodeando la carretera. Así que fuimos avanzando con calma por la carretera y admirando el paisaje que nos rodeaba, lleno de mar de aguas tranquilas, manglares y casas situadas en aquel pequeño paraíso. El último cayo que hay en los Cayos Bajos, Cayo Bahía Honda, 573 - Los Cayos.JPGera el que marcaba el inicio del famoso Puente de las 7 millas, un larguísimo puente (no es el que se ve en la foto) que permite salvar la distancia que hay entre el citado cayo y Cayo Knight, el primero de los Cayos Medios, y también permite el tráfico marítimo entre los pilares que sostienen el puente. Al poco tiempo de cruzarlo, llegamos a Cayo Vaca, uno de los más grandes que hay en la zona, y donde estaba nuestro próximo destino: Playa Sombrero. Así pues, llegamos a Marathon, el principal pueblo del cayo, y nos dirigimos al sur para llegar a la playa, con la intención de bañarnos y tomar el sol por primera vez desde que pisamos Miami, algo increíble pero cierto porque el clima no había acompañado lo más mínimo.

590 - Sombrero Beach.JPGNo creo que se tratase de una playa idílica como las que se ven en las fotos, llena de palmeras, agua azul cristalina y con una barrera de coral a decenas de metros, pero reconozco que nos gustó mucho por varios aspectos. En primer lugar, porque pudimos dejar el coche gratuitamente delante de la playa. Apenas tuvimos que caminar 20 metros para llegar a la playa, que como se puede ver en la foto, estaba totalmente desierta. Si a eso le añadimos que había algo de sol, que el agua estaba muy tranquila y que además estaba calentita, creo que fue una sabia y afortunada elección por nuestra parte. Muy a nuestro pesar, después de permanecer un largo rato en esa playa, volvimos al coche porque aún nos quedaba camino por recorrer antes de llegar a nuestro destino.

Abandonamos los Cayos Medios y llegamos a los Cayos Altos, donde posiblemente se encuentren los mejores sitios para practicar el submarinismo de todo Florida. También vimos que había muchos lugares en los que se podía nadar con delfines, fue una pena no haber tenido tiempo para hacerlo. Poco después estábamos ya en Cayo Largo, nuestra última para del día pues allí estaba nuestro hotel: Holiday Inn Key Largo. Yo nunca había probado un Holiday Inn hasta que llegué por primera vez a Estados Unidos, y siempre que he ido allí he buscado como primera opción un hotel de esa cadena, tal vez un poco más caro que el resto pero siempre sabiendo que me iba a encontrar con un hotel en muy buenas condiciones. Y esta vez también fue así, pues la habitación estaba fenomenal, muy cómoda y situada en un bajo, y tuvimos hasta tiempo de probar la piscina climatizada, una gozada después de un día tan largo. Más tarde salimos del hotel y fuimos a cenar, pues allí había muchos lugares donde comer algo, y cuando terminamos nos fuimos al hotel para pasar nuestra última noche en suelo americano.

Día 7. De Miami a Madrid.

Viernes, febrero 18th, 2011

Normalmente el último día del viaje, en el que hay que coger el vuelo de vuelta a nuestra ciudad de origen, no suele dar para muchos comentarios, pero este último día en Florida dio bastante de sí. Para empezar, porque creo que nos colaron un gol con el desayuno, que habíamos dado por hecho que estaba incluido en la tarifa pero luego resultó que no. Abandonamos el hotel algo mosqueados pero sin ganas de discutir, no el último día, y teníamos que estar en el aeropuerto a las 3 de la tarde para salir hacia Madrid. Así que desde Cayo Largo hasta el aeropuerto internacional de Miami teníamos algo más de una hora en coche. Salimos con mucha calma, teníamos tiempo de sobra pero nos quedaba encontrar el lugar en el que devolver el coche y ponerle gasolina previamente.

El primer error lo cometió el GPS, que nos llevó por la ruta más corta pero también la más lenta. La autopista 1, la que lleva desde los Cayos hasta el continente, prosigue su camino hasta el centro de Miami pero con muchos semáforos, y en cierto momento “surge” una autopista de peaje, la 821, que comunica más adelante con la Don Shula Expressway, también de peaje, y que llega hasta las inmediaciones del aeropuerto. Pues a pesar de haberle dicho al GPS que no nos importaban las autopistas de peaje, creo que no nos hizo mucho caso y perdimos demasiado tiempo por aquella carretera urbana plagada de semáforos. Una vez conseguimos llegar hasta las inmediaciones del aeropuerto, nuestro siguiente objetivo era llenar del depósito de gasolina del coche, algo relativamente fácil salvo allí, y es que no encontrábamos una maldita gasolinera que estuviera cerca del depósito de National Car en el aeropuerto de Miami. Resulta, cosa increíble para mí, que dicho depósito, situado al este del aeropuerto, está rodeado de otros depósitos de otras empresas dedicadas al alquiler de coches, pero por allí no había ninguna gasolinera. Una vez tuvimos claro cuál era nuestro último destino, nos pusimos a buscar como locos una gasolinera cercana. Fuimos por NW South River Dr hasta pasar por debajo de un puente y coger el desvío por NW 36th Street. Un poco más adelante, por fin, encontramos una gasolinera.

Allí tuvo lugar un episodio curioso. Mi amiga fue al baño cuando yo estaba poniendo gasolina y yo, una vez terminé de llenar el depósito, fui a pagar. Cuando la chica que me atendió, hispana (no sé de qué país), vio que yo era español, me hizo esta pregunta, con mucha educación: “¿Qué significa la palabra pringao?”. La verdad es que me sorprendió bastante la pregunta, pero respondí como buenamente pude, con una sonrisa en la boca, y volví al coche pensando en que el español es un idioma maravilloso, sin duda.

A partir de ahí, tan solo nos quedaba deshacer el camino hasta el depósito, algo en lo que tuvimos problemas. Dejamos allí el coche, nos dieron el ok y cogimos una lanzadera (gratuita) que nos dejó en el aeropuerto. A partir de ahí solo nos quedaba esperar a coger el avión que nos llevaría de vuelta hasta Madrid.