Viajes – Europa – Grecia – Atenas y Nafplio – David

Día 1. Llegada a Atenas.

Lunes, mayo 3rd, 2010

La primera vez que fui a Grecia fue en 2008, concretamente el 4 de junio, miércoles. Por algo menos de 200 euros compré el billete de avión entre Madrid y Atenas, volando con la compañía Iberia. El trayecto duraba algo más de 3 horas y media y se hizo bastante llevadero.

¿Por qué Grecia? Es obvio que es un país que atrae a mucha gente por su cultura y por los monumentos que tiene, y quizás se pusiera de moda con la película de 300 y sus espartanos. Sin embargo, creo que su encanto viene de siempre, no se puede descubrir ahora la Acrópolis, por ejemplo. El caso es que conocí a una chica por internet que vivía en Atenas, de nombre Dora, y que estaba interesada en aprender español. Después de unos meses chateando por internet, estuvimos hablando sobre la posibilidad de que yo fuera de viaje a Atenas y me pareció una idea perfecta, así que no me lo pensé demasiado y, después de buscar unas buenas fechas para los dos, compré los billetes de avión.

Fue la primera vez que usé el check-in on line y creo que lo usaré siempre que pueda. Poder escoger el asiento antes de llegar al aeropuerto y tener la posibilidad de ir tranquilamente a la terminal con menos de una hora de antelación no tiene precio. A la ida pude escoger la fila 12, asiento D, un buen sitio para luego no perder mucho tiempo a la salida del avión. Al no llevar una maleta grande, uno se ahorra la espera en el aeropuerto para que salgan las maletas del avión. Directamente va a la salida, mientras que muchos viajeros tienen la necesidad de esperar unos minutos (a veces pocos, a veces muchos).

003 - Acrópolis.jpg Así que llegué a Atenas el día 4 por la tarde, y en el aeropuerto Eleftherios Venizelos estaba mi amiga Dora esperándome. Como vino en coche a buscarme, pues así fuimos hasta cerca de su casa, pues teníamos algo de tiempo para ir a ver el centro, ya que hacía buen tiempo. Dejamos el coche cerca de la estación de metro de Doukissis Plakentias, que pertenece a la línea 3, y fuimos en dirección al centro de la ciudad, parando en la estación de Syntagma. Siendo ya por la tarde, lo que hicimos fue dar una vuelta por la zona, ver la Acrópolis de cerca (pero sin subir), tomar algo en una de las cafeterías que había por allí (muy caras, por cierto) y tener una primera toma de contacto con la ciudad. Cuando empezó a anochecer y a refrescar, decidimos ir de vuelta a la parada de metro para recoger el coche y mi maleta. Luego fuimos a su casa, a las afueras de Atenas, y cenamos un poco antes de ir a dormir, que al día siguiente empezaba el viaje de verdad.

Eleftherios Venizelos

Día 2. Nafplio.

Miércoles, mayo 5th, 2010

El segundo día teníamos que hacer nuestra primera excursión por Grecia. El destino era Nafplio, una ciudad situada en el Peloponeso, a unos 150 kms al suroeste de Atenas. Así que cogimos el coche y nos fuimos tranquilamente por la autopista E65 (con peaje). Como íbamos sin gps y no teníamos claro cuál era la salida que debíamos tomar, al final terminamos dando una vuelta un poco grande, pues cogimos la la salida que había más al sur y eso implicó hacer más recorrido. Desde la autopista hasta Nafplio había unos 50 kms, por una carretera de un carril por sentido que estaba en buenas condiciones.

Lo primero que debemos tener en cuenta es la historia de este lugar, pues fue la primera capital que tuvo la Grecia moderna, y debe su nombre al hijo de Poseidón, el dios del mar según la mitología griega. Como tantos otros pueblos y ciudades, no solo de la zona, sino del mar Adriático en general, posee algunas construcciones de marcado estilo veneciano y destacan, por encima de todos los demás, el castillo de Palamidi y la fortaleza de Akronafplia, situados en la cima de una colina junto al mar y que domina las vistas de Nafplio.

Una vez que llegamos a la ciudad, dejamos el coche en un parking gratuito que había junto al puerto y nos fuimos a dar una vuelta por el centro. Siendo junio, haciendo un día bastante bueno y despejado, sin un calor excesivo, resultó muy agradable caminar por las estrechas calles que dominan esa zona de la ciudad. Las casas, de pocos pisos de alturas, estaban repletas de terrazas con una cantidad ingente de flores de todos los colores, lo cual hacía que el paseo fuese aún más bonito. Las calles estaban dispuestas de un modo bastante cuadriculado, lo cual permitía que se pudiese ver todo sin perderse, viendo sitios tan bonitos como la plaza Syntagmatos. Desde ahí, y siempre caminando, nos dirigimos a nuestro próximo destino: la playa de Arvanitia. 004 - Nafplio.JPG Situada a unos 15 minutos del parking, esta playa destacaba por su excelente ubicación, pues estaba al pie del castillo Palamidi, aunque no se trataba de la típica playa de arena sino que era una playa de piedras. Eso puede ser algo incómodo para algunas personas, especialmente cuando uno ha sufrido un esguince de tobillo unos días antes. En mi caso, fue una tortura. Pero el día era bueno, hacía una temperatura agradable, unos 25ºC y había alguna pequela nube que era agradable cuando el sol apretaba en exceso. No obstante, la temperatura del agua, según mis gustos, estaba un poco fría. Hay que destacar que había tumbonas para todas las personas, que había poca gente y que había un pequeño chiringuito muy cerca donde se podía comer y beber casi cualquier cosa.

010 - Nafplio.JPG Después de estar en la playa buena parte del día, nos dirigimos de nuevo al parking para recoger el coche y subir a ver el castillo Palamidi. Hay que tener en cuenta que se puede subir andando, pero teniendo en cuenta que hay 999 escalones, creo que la opción de subir en coche por carretera es más que recomendable. Las vistas desde allí son realmente espectaculares, como se puede ver en la foto, creo que merece mucho la pena subir. Sin embargo, nosotros no pudimos entrar en el castillo porque ese día estaba cerrado. Sin embargo, si uno no se encuentra con esa desagradable sorpresa, debe saber que la entrada cuesta 4 euros, aunque es gratuito los domingos y festivos, y que tiene unos horarios bastante buenos, sobre todo en verano: de 8 de la mañana a 18:45. En invierno se cierra 2 horas antes.

Sin tiempo para mucho más, aunque alguna cosa nos dejamos por ver, fuimos de vuelta a Atenas pues aún teníamos 150 kms que hacer.

Día 3. Atenas monumental.

Jueves, mayo 6th, 2010

El tercer día del viaje lo dedicamos a Atenas y a su parte más monumental, que es la que se puede encontrar en el centro de la ciudad. La mejor forma de llegar hasta allí, como sucediera el primer día, era el metro. Por lo tanto, fuimos en coche hasta la parada de Doukissis Plakentias, cogimos la línea 3, que es la única que para ahí, y fuimos hasta la parada de Syntagma e hicimos transbordo a la línea 2 para llegar a la parada de Akropoli.

017 - Nuevo museo de la Acrópolis.JPG Lo primero que pudimos ver según salíamos de la boca de metro fue el nuevo museo de la Acrópolis, que fue inaugurado el 20 de junio de 2009. Aunque no se pudiera ver por dentro, sí que se podía caminar por las instalaciones exteriores, donde cabe destacar un suelo de cristal especial transparente, procedente de Saint Gobain, que permite andar sobre los restos de una parte de la ciudad antigua excavada, entre los que cabe destacar una antigua torre de defensa, talleres de cerámica y un salón de banquetes. El edificio cuenta, en su interior, con más de 20.000 m2 listos para exposiciones y que esperan ardientemente el regreso de las piezas que hoy se encuentran en otros museos europeos, como el friso del Partenón que está en el British Museum de Londres.

Desde el nuevo museo, hay una pequeña caminata que rodea la colina donde se encuentra la vieja Acrópolis y que nos lleva hasta la zona donde se venden las entradas. Para acceder al recinto hay que pagar 12 euros, pero no se puede pensar que ver algo así es caro. Así que una vez pasada la entrada, una de las primeras cosas que vimos, a la derecha del camino, fue el Teatro de Herodes Ático, que en esos momentos se usaba para representar obras de teatro, conciertos y danza en el Festival de Atenas. Continuando por la ruta, lo siguiente que encontramos fue el Propileos, la puerta de acceso occidental a la Acrópolis, y que fue diseñada por el arquitecto Mnesicles. A la derecha de las puertas se podía ver el templo de Atenea Niké, aunque estaba cubierto casi totalmente por unos andamios y unos plásticos. Antes de seguir, debo aclarar que toda la Acrópolis estaba sometida a un profundo proceso de restauración, que básicamente suponía reforzar aquellos puntos más débiles de los edificios que hay en la zona, todo a base de mármol, sin añadir más cosas de las necesarias. El caso es que el tempo de Atenea Niké no pudimos verlo al descubierto, pero no está de más saber un poco más de esta obra de arte. Fue construido en el siglo V a.C. según el proyecto de Calícrates, quien diseñó un templo de estilo jónico en contra del orden dórico del resto de edificios de la Acrópolis. Avanzando un poco más, pudimos contemplar el Partenón, el edificio más importante de todos los que componen este singular espacio. Este templo estaba dedicado a Atenea, diosa protectora de la ciudad de Atenas, y fue construido en estilo dórico durante el siglo V a.C. La obra fue iniciada por Pericles y los arquitectos fueron Ictino y, nuevamente, Calícrates. Desde los alrededores de la Acrópolis, las vistas de Atenas son muy buenas y muy bonitas. Se podía ver el teatro de Dionisio, Filopapos, el templo de Zeus, el estadio Panathinaiko, el tempo de Hefesto y otras cosas. Tras dar una vuelta, llegamos al Erecteión, un templo erigido en honor a Atenea, Poseidón y Erecteo, mítico rey de la ciudad de Atenas. Es de orden jónico y fue construido a finales del siglo V a.C. presuntamente bajo las órdenes de Mnesicles, el autor del Propileos. Destaca por uno de sus lados, donde se encuentran las Cariátides (figura femenina esculpida), lugar donde se encontraba la tumba del mítico rey Cécrope. Desde allí nos dirigimos de nuevo al Propileos para salir en dirección al Aeropagus o monte de Marte, desde el cual se podía ver el Agora antigua.

023 - Teatro de Herodes.JPG024 - Propileos.JPG029 - El Partenón.JPG037 - Templo de Zeus.JPG040 - Atenas desde la Acrópolis.JPG043 - Erecteion.JPG055 - Acrópolis.JPG

Continuamos bajando la colina por un estrecho camino y pudimos ver algunos de los edificios que están situados en el Agora, como la capilla de Agii Apostoli o el Palacio de los Gigantes. Sobre los demás edificios, caben destacar el restaurado Pórtico de Atalo, actual sede del Museo del Agora, y el templo de Hefesto, en gran estado de conservación. Después de terminar la visita, salimos a la calle Adrianou, junto a la estación de metro de Monastiraki, y comimos en un restaurante italiano, mis favoritos.

060 - Plaka.JPG Más tarde, después de comer, nos dirigimos al histórico barrio de Plaka, situado a los pies de la Acrópolis. De gran atractivo para los turistas, se trata de un lugar lleno de estrechas calles, muchas de ellas peatonales, donde se mezcla gran cantidad de gente para poder ver todas las tiendas que hay situadas a ambos lados, así como los bares y restaurantes con terrazas que dominan la zona. También es posible encontrar, además de lo mencionado anteriormente, monumentos y ruinas tanto bizantinas como otomanas. Dentro de Plaka, una de las zonas por las que conviene pasar es Anafiokita, la zona más pegada a la colina donde se encuentra la Acrópolis, un pequeño laberinto de calles estrechas y tranquilas, propias para los peatones. Si queremos comprar regalos para la familia y los amigos, en Plaka encontraremos las mejores tiendas.

Cuando empezó a anochecer, nos dirigmos de nuevo a la parada de metro de Syntagma y fuimos a casa a descansar.

Tras dar una vuelta, llegamos al Erecteión, un templo erigido en honor a Atenea, Poseidón y Erecteo, mítico rey de la ciudad de Atenas. Es de orden jónico y fue construido a finales del siglo V a.C. presuntamente bajo las órdenes de Mnesicles, el autor del Propileos. Destaca por uno de sus lados, donde se encuentran las Cariátides (figura femenina esculpida), lugar donde se encontraba la tumba del mítico rey Cécrope. Desde allí nos dirigimos de nuevo al Propileos para salir en dirección al Aeropagus o monte de Marte.

Día 4. El Pireo y Egina.

Jueves, mayo 6th, 2010

El cuarto día aprovechamos para conocer el Pireo, el puerto de Atenas, y luego ir en ferry hasta la isla de Egina (o Aegina, hay muchas formas de llamarla). Lo primero que hicimos fue ir en metro hasta la parada del Pireo, en la línea 1, y comprar los billetes para no quedarnos sin plazas. Teniendo en cuenta que era sábado, había pocas opciones de elegir la isla a la que ir, porque nuestra primera opción era ir a Hidra, que queda más al sur que Egina, pero como no había billetes, pues al final terminamos por ir a la isla más cercana.

061 - Estadio de la Paz y la Amistad.jpg Una vez resuelto ese tema, volvimos al metro y fuimos hasta la cercana estación de Faliro. Allí está el nuevo estadio de fútbol del Olympiakos, uno de los muchos equipos que hay en la ciudad, y un pabellón mítico para los amantes del baloncesto: el estadio de la Paz y la Amistad. No vimos ninguno de los dos edificios por dentro, tampoco sé si se podía, pero la zona estaba muy bien y merecía la pena darse una vuelta, porque teníamos tiempo hasta la salida del ferry. Llegamos hasta una especie de bar gigante, instalado en un edificio parecido a un club naútico y que tenía unas bonitas vistas al mar, y allí nos tomamos algo antes de volver al Pireo.

065 - Aigina.JPG El ferry tardó, aproximadamente, unos 45 minutos en llegar al pequeño puerto de Egina. En la isla deja mucho que desear el transporte, pues el medio principal de locomoción es el… taxi. Y claro, eso no es precisamente barato. Y los autobuses tienen unos horarios poco turisticos, así que cuando nosotros llegamos allí, no teníamos otra forma de llegar a una buena playa. De todas formas, primero paramos a comer un poco porque tampoco es que hubiera muchos sitios donde comer fuera de esa zona. Luego, y para no gastarnos mucho dinero en el desplazamiento, fuimos en taxi hasta una playa cercana situada al sur de la isla. Un sitio muy tranquilo, con poca gente y con unas vistas muy bonitas. El agua estaba ese día algo mejor que en Nafplio, así que nos bañamos y tomamos el sol, nos relajamos y descansamos tranquilamente. La vuelta de la playa al puerto iba a ser algo más complicado porque… no había taxis libres. Fue un tanto surrealista, pero es lo que había. Después de una llamada de mi amiga Dora a un servicio de taxis de la isla, pasó por allí un Mercedes clase E, muy bonito, con 2 personas ya dentro. Nos recogió y pagamos el taxi a partes iguales, y menos mal porque no estaba claro si íbamos a poder volver al puerto.

A partir de ahí, la vuelta fue algo más pesada porque el mar estaba un poco más revuelto, pero no hubo problemas en llegar al Pireo y luego ir en metro hasta casa.

Día 5. Villa Olímpica y Atenas romana.

Viernes, agosto 27th, 2010

El quinto día de mi primer viaje a Grecia abarcó la visita al que fuera el Complejo Olímpico durante los Juegos de 2004 y a una parte de las ruinas romanas que hay en Atenas.

Estadio OlímpicoPara llegar hasta el citado Complejo, la mejor manera era coger el metro, concretamente la línea 1, y parar en la estación de Irini. La entrada al complejo quedaba muy cerca de dicha estación, apenas había que andar 50 metros para encontrar la entrada al recinto, cuyas instalaciones aquel día estaban cerradas pero por lo menos se podía ver todo desde el exterior. Una vez superada la entrada, nos adentramos en el mundo que Santiago Calatrava diseñó y creó para los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas. Lo primero que pudimos ver fue una arcada metálica bajo la que pasamos para acercarnos a las instalaciones más importantes. A la derecha quedaba el velódromo, un edificio cubierto y simétrico sobre el que se elevan dos imponentes arcos que sujetan la cubierta del edificio, todo de color blanco. Luego se encontraba el Centro Acuático, con una serie de piscinas descubiertas donde se realizaron los eventos de natación, natación sincronizada y waterpolo. Más a la izquierda, se podían ver una serie de edificios cubiertos donde se realizaron eventos de gimnasia, principalmente, así como la final de baloncesto. Y destacando por encima de todos los demás edificios se podía ver el Estadio Olímpico, antiguo Spyros Louis, que fue remodelado completamente para poder celebrar las ceremonias de apertura y clausura, así como las principales pruebas de atletismo. Un poco más alejado se encontraba el centro de tenis, aunque no llegamos a verlo más que de lejos.

Como el calor apretaba y cruzando bajo las vías de la línea 1 se podía acceder a unos de los centros comerciales de la ciudad helena, fuimos hasta allí para tomar y, ya de paso, contemplar las vistas que había desde una de las terrazas que daban al Complejo Olímpico.

Ágora romanaUna vez terminamos, usamos la línea 1 para llegar hasta Monastiraki y ver algunas de las partes de la Atenas romana que aún quedan en pie. Uno de los edificios que se pueden destacar es la Biblioteca de Adriano, erigida alrededor del año 132 d.C. y que estaba rodeada por 100 columnas, de las cuales no quedan muchas en pie. Pero sin duda alguna, el mayor recinto de antigüedades romanas es el Ágora, el centro social de la ciudad de Atenas durante el gobierno romano. En dicho recinto, que queda a los pies de la Acrópolis, cabe destacar principalmente la puerta de Atenea Arkegetis, flanqueada por 4 columnas dóricas y que aún se conserva en muy buen estado, así como la Torre de los Vientos, construida en el siglo II a.C. por el astrónomo Andrónico. Esta construcción realizaba las funciones de reloj de sol, veleta, reloj de agua y brújula. Más tarde fue convertida en una iglesia y utilizada para derviches durante el dominio otomano.

Estadio PanathinaikoDesde allí, y dando un pequeño paseo por las calles de Plaka, fuimos hasta Syntagma y continuamos hasta la Irodou Attikou, una calle que deja a un lado los Jardines Nacionales y al otro el Palacio Presidencial, además de la gran mayoría de las embajadas que se pueden encontrar en la ciudad. La calle desembocaba en una plaza bastante grande que estaba dominada por el Estadio Panathinaiko, que actualmente es una reconstrucción de 1895 con motivo de la celebración de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, en 1896. Destaca por la pista en forma de U y tiene capacidad para 80.000 espectadores.

Caminamos un poco más en dirección a nuestro último destino del día y del viaje, un restaurante español de calidad dudosa pero con unas vistas excelentes de la Acrópolis, que durante la noche está iluminada y posee una magia especial.