DÃa 1. Llegada a Atenas y Sunión.
Martes, diciembre 14th, 2010Mi segundo viaje a Grecia tuvo lugar en junio de 2009, poco después de haber pasado una semana en Florida. A pesar de que ya habÃa estado el año anterior visitando Atenas y algunos otros lugares cercanos, me habÃa quedado con ganas de ver más cosas. Asà que aproveché una buena oferta para volar con Iberia por algo menos de 80 euros y me preparé para ver, en esta ocasión, el Peloponeso.
Esta zona de Grecia, situada al este de la capital, Atenas, toma su nombre del mÃtico héroe Pélope y de la palabra griega nisos (isla). Se trata de una región con una belleza natural incalculable, desde las cimas nevadas de sus montañas, sus valles recorridos por rÃos y poblados de cipreses y limoneros, hasta sus hermosas playas. Zona de gran relevancia estratégica a lo largo de la historia, alberga los restos de ciudades mÃticas y legendarias, como Micenas, que en su momento fue el centro de la civilización micénica, o la antigua ciudad de Olimpia, cuna de los Juegos OlÃmpicos, asà como Esparta, donde nacÃan los guerreros más temidos del planeta, o Corinto, una de las ciudades más importantes de la antigua Grecia por su ubicación geográfica.
Me habrÃa gustado contar con un par de dÃas más para haber visto más cosas del Peloponeso, pero 5 eran los dÃas que tenÃa y ni siquiera eran completos. A pesar de todo, pude ver bastantes cosas y disfruté del buen clima que habÃa en esa época del año.
Salà de Madrid el 22 de junio de 2009 por la mañana en dirección a Atenas, en un avión de Iberia que tardarÃa unas 3 horas y media en completar el recorrido. Como ya sucediera el año anterior, mi amiga fue a recogerme al aeropuerto pues ella iba a ser mi compañera durante ese viaje por Grecia.
Nuestro primer y único destino esa primera tarde iba a ser el cabo Sunión, situado a unos 60 kilómetros al este de la capital helena, y en el que se encuentra el Templo de Poseidón, un templo griego de 25 siglos de antigüedad situado junto al Mar Egeo y que ofrece la posibilidad no solo de deleitarse con la construcción en sà sino también con el paisaje que hay alrededor. Las vistas que hay del mar que rodea la zona son bastante impresionantes, y aunque tuvimos que pagar 4 euros por entrar al recinto debo confesar que mereció la pena darse un pequeño paseo por allÃ. Lo único malo fue que hacÃa demasiado viento y era algo incómodo, pero yo aconsejo ir allà de visita. Si no tenéis un coche para ir, siempre existen excursiones organizadas, como por ejemplo la de Tour Trip Greece o la de Hopin.
Volvimos a Atenas antes de que anocheciese y nos fuimos a cenar a un sitio bastante bueno, situado en el parque Alsos Papagou. Sobre todo me gustó el ambiente, en mitad de un parque lleno de árboles y todo muy bonito, un ambiente muy… chill out, que yo pensé que serÃa muy caro y tampoco fue asÃ. Después de cenar nos fuimos a casa a descansar porque al dÃa siguiente comenzaba nuestro viaje en coche por el Peloponeso.


