Viajes – Europa – Polonia – Varsovia, Cracovia y Auschwitz – David

Día 1. Varsovia.

Miércoles, octubre 27th, 2010

El viaje a Varsovia desde Madrid empezó el 27 de septiembre de 2007. Cogí un avión rumbo a Viena y desde allí tenía que coger una conexión que me llevase a la capital polaca. Sin ningún tipo de contratiempo, aterricé sobre la hora de la comida y fui a buscar a mi contacto en Varsovia. Afortunadamente allí estaba esperándome mi amiga Dorota, con la que ya tuve un encuentro breve en Madrid 2 meses antes. Sin dilación nos dirigimos a la parada del autobús y fuimos hasta su casa, donde iba a alojarme mientras estuviera en la ciudad. Una vez dejé allí la maleta, fuimos en tranvía (no como los que hay en San Francisco, sino unos algo más modernos) hasta el centro neurálgico de la ciudad.

Digamos que Varsovia tiene 2 zonas importantes: el centro financiero y el casco histórico. El primero destaca por tener edificios altos y modernos, mientras que el segundo es una recreación de la zona antigua de Varsovia, que fue destruida por los nazis cuando abandonaron la ciudad antes de que llegasen los soviéticos, al final de la Segunda Guerra Mundial. Al contrario de lo que sucede en Madrid, la capital polaca mueve más gente en el centro financiero, lugar al que llegamos después de un trayecto de unos 15 minutos parando en la estación de Dw.Centralny. Palacio de la Cultura y las CienciasLos edificios que hay allí no son excesivamente altos pero sí destacan en una ciudad como Varsovia. El principal atractivo de la zona es el Palacio de la Cultura y las Ciencias, un imponente edificio de marcado estilo comunista que se construyó en la década de los 50 y que alcanza los 237 metros de altura. Se puede subir a un nivel que está a 114 metros sobre el suelo, y hay muy buenas vistas de la ciudad por su extraordinaria ubicación. Desde allí nos dirigimos hacia el norte hasta el cercano parque de Ogród Saski w Warszawie, donde se puede ver el monumento al soldado desconocido. Una curiosidad que se puede ver frente al citado monumento es que cada 2 horas hacen un cambio de guardia, merece la pena quedarse un rato para verlo.

Nos dirigimos al centro histórico andando mientras la noche empezaba a caer sobre nosotros. Se trata de una parte de la ciudad que fue totalmente destruida por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que, más tarde, fue totalmente reconstruida, aunque eso es algo que se nota casi a primera vista. Una vez llegamos al Castillo Real nos encontramos con Carol, un amigo de Dorota y que, para más suerte, era historiador especializado en la historia polaca. Me estuvo contando, en inglés, muchas de las cosas que pasaron en Polonia desde la Edad Media. La verdad es que el pueblo polaco ha sido invadido en múltiples ocasiones, sobre todo por los rusos. Me llamaron la atención, especialmente, dos cosas. En primer lugar, dijo que “cada piedra de Varsovia está bañada en sangre”, en referencia a la rebelión popular que tuvo lugar el 1 de agosto de 1944, y en la cual murieron unos 250.000 varsovianos. La idea de esta rebelión era que, ante el empuje de las fuerzas soviéticas, había que acabar con la ocupación nazi y conseguir un puesto de fuerza contra Stalin. Habían previsto que esos objetivos deberían conseguirse en 4 días. Sin embargo, la negativa de ayuda por parte de los ejércitos rojos y el gran poder bélico del ejército nazi provocaron que esta rebelión durase 63 días, acabando prácticamente con la población de Varsovia, provocando la destrucción de la parte occidental de la ciudad y facilitando la ocupación soviética poco después, dando paso a la represión comunista. En segundo lugar, creo que la historia del pueblo judío, al que muchos crucifican por su actual situación en oriente próximo, ha sido bastante complicada durante todos estos siglos. No sé si alguien se preguntará qué fue de los judíos cuando fueron expulsados de España definitivamente en el siglo XV, pero muchos fueron a parar al imperio turco (donde fueron más respetados que aquí) y otros fueron a parar a lo que en aquel entonces era Rusia. En el siglo XIX, los judíos que vivían en el imperio ruso fueron expulsados a la parte más occidental del mismo, es decir, a Polonia. Yo nunca me había hecho una pregunta sencilla de respuesta más sencilla aún. ¿Por qué la mayoría de los campos de concentración y exterminio nazis estaban en Polonia? Porque allí estaban la mayoría de los judíos. Un millón de judíos fueron exterminados en Auschwitz, y 6 millones durante el holocausto nazi.

Después de que Carol se fuera a su casa, apenas tuvimos algo más de tiempo para cenar en un restaurante de la zona, pues ya era completamente de noche, y volvimos a la parada del tranvía en Dw.Centralny y nos dirigimos a dormir a casa de Dorota.

Día 2. Varsovia.

Miércoles, octubre 27th, 2010

El segundo día también lo dedicamos a Varsovia, pues aunque la gente pueda pensar que hay pocas cosas que ver en esta ciudad, merece la pena visitar sus parques porque la mayoría son realmente espectaculares. Nuestro primer destino del día era el Parque Lazienkowski, situado cerca del río Wisla, y del que se pueden destacar bastantes cosas. Lo primero que vimos fue una estatua en honor de Chopin (nacido en Polonia, no en Francia, como muchos piensan, aunque tiene ascendencia francesa). Parque LazienkowskiAvanzando más por el parque, además de una disposición bastante natural de los árboles (a mí me parece bastante más realista), pudimos ver el Palacio Wyspie, situado en una especie de isla artificial sobre uno de los canales que atraviesan el parque, así como el Teatro Wyspie, a escasos metros del mencionado palacio. Avanzando hacia el norte, y casi saliendo del parque, pudimos ver el edificio de la embajada española en Polonia (sede del Instituto Cervantes). Cerca también pudimos ver, solo por fuera, el Centro de Arte Contemporáneo, Ujazdowski – zamek. Salimos definitivamente del parque y fuimos andando hacia el norte por Aleje Ujazdowskie hasta que llegamos a la Plaza de las Tres Cruces, donde se encuentra la Iglesia de San Alejandro, que pudimos ver por dentro.

Seguimos avanzando a buen ritmo y siempre hacia el norte por Nowy Swiat (una calle comercial muy interesante) en dirección al centro histórico de Varsovia. Cuando llegamos al cruce con Aleje Jerezolimskie, giramos a la derecha para visitar el Museo Nacional de Varsovia (http://www.mnw.art.pl/) y ver las obras que hay dentro. Tienen muchas cosas interesantes, desde retablos medievales hasta el famoso cuadro de la Batalla de Grünwald, un lienzo que impresiona por su tamaño, por su colorido y por sus personajes.

Continuamos avanzando por por Nowy Swiat y, una vez cruzamos la calle de Swietokrzyska, empezamos a avanzar por Krakowskie Przedmiescie para llegar a una plaza en la que pudimos ver una escultura erigida en honor de otro ilustre polaco: Nicolás Copérnico. En esa misma plaza también pudimos visitar la Iglesia de la Sagrada Cruz. Y 5 minutos más tarde pudimos ver el Palacio del Primer Ministro de Polonia. Todo eso quería decir que ya estábamos muy cerca de nuestro destino, aunque antes de adentrarnos en el centro histórico de Varsovia paramos en un sitio muy interesante. Para que nadie se pierda, se trata del Rektorat KoÅ›cioÅ‚a Akademickiego Å›w. Anny. Dicho así, pues no queda muy claro lo que es, pero para que nos entendamos todos… se trata de una pequeña iglesia que se encuentra muy cerca del Castillo Real de Varsovia y que posee un pequeño campanario al cual se puede subir y desde el que se tienen unas vistas privilegiadas.

048 - Castillo real.JPG049 - La ciudad antigua.JPG052 - Varsovia.JPG

Como ya he comentado anteriormente, el actual casco histórico de Varsovia es una reproducción del original, que fue destruido por el ejército nazi antes de abandonar la ciudad en 1944 por la llegada de las tropas soviéticas. Aunque parezca increíble, dentro de las casas vive gente normal y corriente, aunque los precios de la vivienda en esa parte de la ciudad es desorbitado. Un paseo por la zona nos permite ver una cantidad elevada de restaurantes y bares (y terrazas, puesto que el buen tiempo acompañaba). Dimos una pequeña vuelta, porque tampoco es una zona extensa, aprovechamos para comer algo típico de Polonia. Queríamos volver pronto a casa porque al día siguiente nos tocaba madrugar un poco para ir a Cracovia.

Día 3. Cracovia.

Miércoles, octubre 27th, 2010

El tercer día lo íbamos a dedicar a visitar la ciudad de Cracovia, al sur de Varsovia. Lo primero que tuvimos que hacer fue dirigirnos hacia la estación central de tren de la ciudad, también llamada Warszawa – Centralna. Una vez allí compramos 2 billetes y nos fuimos a nuestro tren. Curiosamente, en contra del sistema que yo considero más tradicional, el sistema no proporciona un asiento al viajero y es éste quien debe buscárselo… si es que hay alguno libre. Si no, es bastante probable que a uno le toque ir sentado en el suelo. No es aconsejable ir de pie porque el trayecto dura unas 3 horas y se hace bastante pesado.

La estación de tren de Cracovia queda muy cerca del centro antiguo, así que pudimos ir tranquilamente andando hasta nuestro hotel. Antes de llegar, pudimos ver desde fuera el maravilloso Teatro Juliusz Slowacki. Una vez en el hotel, dejamos nuestras cosas y nos fuimos a la Plaza del Mercado, donde está casi toda la actividad de la ciudad.

Una de las primeras cosas que se ve es la Iglesia de Santa María. Por fuera impresiona mucho, especialmente por la altura de una de sus torres, pero la ornamentación interior es sencillamente espectacular. Lo primero que hicimos fue subir los 239 escalones que permiten llegar a lo alto de la torre más alta (valga la redundancia). Se hace algo difícil por la estrechez en alguna de sus partes, pero las vistas que hay desde arriba son muy buenas.

069 - Calle Florianska.JPG070 - Desde la torre de Santa María.JPG071 - Desde la torre de Santa María.JPG072 - Desde la torre de Santa María.JPG074 - Desde la torre de Santa María.JPG076 - Desde la torre de Santa María.JPG

Cuando estábamos arriba, mi amiga Dorota me contó la historia del hombre que está en la torre, que cada hora hace sonar una trompeta y que, por suerte, pudimos comprobar in situ cuando estábamos arriba. La historia es la siguiente: “En la iglesia de Santa María es famoso el toque de trompeta que cada hora recuerda a los habitantes  al héroe anónimo que avisó a la población de la invasión de la ciudad por tropas mongoles. El sonido de la trompeta es súbitamente interrumpido, pues según la leyenda aquél que daba voz a la trompeta cayó abatido por una flecha enemiga”.

081 - Interior de Santa María.JPGCuando bajamos de la torre, nos dirigimos al interior de la iglesia. Es una maravilla, algo que solo rompe el hecho de que, para poder hacer fotos, hay que pagar 6 zlote (siempre y cuando la persona encargada de controlar no esté mirando, en cuyo caso las fotos son gratis). Yo entiendo que me cobren por entrar, es algo que se hace en países como España, donde al menos hay que pagar para entrar en la Catedral de Burgos o en la Cripta de la Catedral de la Almudena. Lo entiendo como un pago para el mantenimiento del edificio. Pero cobrar por hacer fotos parece un tanto ridículo. En cualquier caso, es aconsejable entrar para ver una maravilla de la arquitectura.

Una vez salimos de la iglesia de Santa María, bajamos por la calle Grodzka en dirección al Castillo de Wawel, aunque no teníamos intención de verlo en ese momento. Lo primero que hicimos fue comer en un restaurante cercano al castillo, y la comida elegida fue, nuevamente, la comida polaca. Cabe destacar la enorme variedad de sopas que tienen, y con lo que a mí me gusta la sopa, debo confesar que comí muy bien.

097 - Barrio judío.JPGDespués de comer seguimos en dirección sur, pues allí se encontraba el barrio judío de Cracovia, justo antes de llegar al río Wisla. Nos dimos una gran vuelta por el barrio, pues merece la pena empaparse un poco de otras culturas, y tuvimos la oportunidad de ver por dentro una de las sinagogas que existen en la zona. A mí me gustó, particularmente, la sinagoga Remuh y el cementerio que hay tras los muros. Cerca podemos encontrar la sinagoga Tempel, aunque no posee cementerio. Cuando terminamos de ver el barrio judío, deshicimos nuestros pasos y llegamos nuevamente al Castillo de Wawel.

100 - Wawel.JPGSituado sobre la colina que le da nombre, es un lugar simbólico de gran valor para los polacos pues, entre otras cosas, sabemos que allí se encuentra enterrados los reyes de Polonia y algunos polacos célebres. Además, a lo largo de su historia ha acogido numerosas coronaciones. Se trata de un conjunto arquitectónico compuesto por el Castillo y la Catedral. Como tuvimos la mala suerte de llegar un poco tarde, no pudimos ver por dentro nada y decidimos salir por una de las puertas laterales para bajar a la zona del río, donde en esos momentos había montado un pequeño mercadillo en el que se podrían comprar infinidad de cosas. Llegamos hasta el paseo que hay junto al río, donde se encuentra la escultura dedicada al dragón. La historia de este dragón es la siguiente: “Mencionada por primera vez en el 965 por un comerciante judío de Córdoba, Cracovia tiene muchas leyendas sobre sus orígenes. Una de ellas dice que la ciudad fue fundada por un tal Krak. Cuando Krak gobernaba en Cracovia en una cueva en la colina de Wawel habitaba un dragón. La bestia fue vencida por un zapatero llamado Szewczyk Dratewka. Una vez en Cracovia, podrán ver la figura del dragón cerca de su cueva y visitar el histórico montículo que conmemora al legendario fundador de la ciudad”.

Para concluir la visita a la ciudad, fuimos de nuevo a la Plaza del Mercado para comprar algunos recuerdos y luego al hotel, porque necesitábamos abrigarnos para salir a cenar.

Sobre todo hay que destacar la catedral, aunque como llegamos un poco tarde (a eso de las 5 de la tarde), ya estaba cerrada por dentro.E

Día 4. Auschwitz.

Jueves, octubre 28th, 2010

El cuarto día, domingo, fuimos a visitar la localidad de Auschwitz (Oświęcim en polaco). Desde Cracovia se puede ir tanto en tren como en autobús, y nosotros elegimos el autobús. Para ir en tren basta con dirigirse a la misma estación de tren a la que uno llega desde Varsovia, y para ir en autobús bastan con dirigirse a la estación de autobuses que está junto a la estación de tren. Opino, una vez hecho este pequeño viaje, que el tren es mejor opción porque se tarda lo mismo a la ida que a la vuelta (o eso supongo), mientras que en el autobús tuvimos un plácido viaje de ida, de una hora más o menos, y la vuelta fue bastante tortuosa porque paramos en 300 sitios, recogiendo y dejando gente, y para colmo encontramos algo de atasco al entrar en Cracovia.

115 - Auschwitz I.JPGEl autobús, como comentaba, tardó una hora aproximadamente en llegar a Auschwitz, y nos dejó al lado de la entrada del primer sector del campo de concentración que los nazis construyeron ahí, y desde el que se empieza la visita por un pequeño museo para luego pasar a la zona de los barracones. Para entrar en el campo, hay que atravesar una puerta metálica con un pequeño arco, en el cual están forjadas con hierro unas palabras que difícilmente se puede olvidar: “El trabajo te libera” (en alemán, Arbeit macht frei). Yo creo que uno no se da cuenta de las dimensiones de lo que pasó allí hasta que entra dentro de los barracones, todos de cemento y ladrillo, y empieza a ver las cosas que se cuentan dentro. Digamos que, cada barracón, contiene explicaciones sobre lo que pasó en esos campos de concentración, así como explicaciones de la Segunda Guerra Mundial, 124 - Auschwitz I.JPGcomo por ejemplo su inicio el 1 de septiembre de 1939, cuando el ejército nazi atraviesa la madrugada de ese día las fronteras de Polonia, o la rebelión de Varsovia que mencioné anteriormente y que supuso la muerte de más de 250.000 personas. Pero más duro es saber las condiciones en las que eran tratados la mayoría de los presos, a los cuales se les entregaba un único uniforme de presidiario que tendrían que utilizar durante todo el año, fuese verano o invierno, y hasta que muriesen. Solo se les daba una comida al día, escasa en calorías, y se les hacía trabajar más de 10 horas, lo cual hacía que muchos muriesen de cansancio o inanición. En cuanto un preso era sospechoso de querer fugarse o de mantener contactos con el exterior, rápidamente era separado del resto de presos y, en más o menos tiempo, ejecutado. Formas de ejecución había varias, aunque se usaban las más comunes: fusilamientos y ahorcamientos. También había ejecuciones inminentes, disparos en la cabeza perpretados por los propios agentes del campo de concentración. 126 - Auschwitz I, barracón de la muerte.JPGEl barracón que más escalofríos producía era el llamado “Barracón de la muerte”, en el que se hicieron las primeras pruebas de asesinatos múltiples en cámaras de gas. También allí eran “preparados” muchos presos para ser fusilados en el espacio que había entre el barracón 10 y el 11. Pero más cruel, creo yo, era la habitación destinada a los presos castigados, un sitio donde había unos cubículos de, aproximadamente, 1 metro cuadrado, en el que entraban hasta 4 presos (de pie, obviamente) y en el que tenían que pasar casi la mitad del dia, pues la otra mitad la pasaban trabajando. En condiciones así, era difícil pensar que nadie sobreviviera. A lo largo de la visita, cuando uno va entrando en los distintos barracones, se dan cifras sobre la tragedia, los asesinados, los muertos… es algo inconcebible todo lo que se hizo allí. Y hay fotos y más fotos de los presos, gente inocente en su mayoría que fueron ejecutados sin ningún miramiento.

Salimos de allí con la mente un tanto nublada, pero aún quedaba dirigirse al segundo sector del campo, el más grande y donde más locuras se cometieron. Para desplazarse de un sector a otro, había un servicio de autobuses gratuitos que hacen el recorrido en apenas 5 minutos.

144 - Auschwitz II - Birkenau.JPGLo primero que no ve cuando llega al segundo sector es la famosa entrada por la que pasan las vías del tren que llegaban directamente a la zona de los crematorios, donde los presos entraban directamente a las cámaras de gas cuando el régimen nazi agonizaba y no querían dar otro destino a esas personas. Se trata de un edificio que hacía las veces de garita de seguridad, puerta de acceso de los trenes y oficinas de quienes allí trabajaban (aunque parezca un eufemismo). Cuando uno atraviesa ese punto, se da cuenta de que el olor no es el mismo, el silencio es sepulcral… La segunda imagen que se le queda a uno es lo grande del lugar, porque echando un vistazo a la derecha de la entrada principal se puede ver que la verja de seguridad termina muy lejos. 136 - Auschwitz II - Birkenau, barracón para prisioneros.JPGPero también es llamativo el hecho de que, hasta donde alcanza la vista, el fondo del campo está también muy lejos. Como se puede ver en alguna foto, la extensión del campo es abrumadora, y la cantidad de prisioneros incalculable. Por ejemplo, en los primeros barracones que vimos, los de madera, podían entrar unas 400. Teniendo en cuenta que había 15 barracones por fila, eso deja una cifra de 6.000 prisioneros por fila de barracones. Si a eso multiplamos las 9 filas que había en el sector BIIa, salen 54.000 prisioneros solo en ese sector del campo. 171 - Auschwitz II - Birkenau, desde la torre de la entrada.JPGTeniendo en cuenta que había más sectores, no parece fácil calcular la cantidad de prisioneros que se podían juntar a la vez en los campos de concentración. Sin duda alguna, lo mejor que se puede hacer es andar y contemplar todo lo que habían hecho allí los nazis. La mayoría de los barracones, cocinas, almacenes y letrinas de madera están  destruidos, y eso mismo sucede con los de ladrillo, aunque en menor medida, así como con los crematorios, destruidos por el ejército nazi ante la llegada de las tropas soviéticas con el único afán de destruir las pruebas de lo que allí se había hecho, del genocidio u holocausto o exterminio. Las fotos que se ven en blanco y negro, en el álbum, creo que pueden dar una visión más histórica que otra cosa, puede que den una visión más real de lo que allí hubo hace 70 años.

Tras recorrer casi todo el campo, volvimos para coger el autobús que nos llevara a Auschwitz I y, de ahí, coger el autobús que nos llevara a Cracovia. Apenas tuvimos tiempo para ir a la estación de tren y pararnos en el andén para esperar a nuestro tren. A la vuelta nos tocó sentarnos en el pasillo, como a mucha otra gente, porque está permitido vender más billetes que asientos tiene el tren, aunque no se hizo demasiado pesado. Nos fuimos de la estación central de tren de Varsovia, en el Centrum, hasta casa de Dorota para ir a cenar y dormir, que ya era tarde, y al día siguiente aún teníamos algo de tiempo para ver más cosas de Varsovia.

Día 5. Varsovia y vuelta a Madrid.

Jueves, octubre 28th, 2010

194 - Palacio Wilanow.JPGEl último día que estuve en Varsovia dio para poco ya que por la tarde salía mi vuelo de vuelta para Madrid. No obstante, tuvimos tiempo de ir a ver el Parque Wilanow, que se encuentra al sureste de la ciudad y al que se puede llegar fácilmente en transporte público desde cualquier punto de Varsovia. En su interior podemos encontrar el Palacio Wilanow, al que algunos llaman el Versalles polaco por su belleza exterior e interior, así como por sus impresionantes jardines. Desgraciadamente estaba en pleno proceso de restauración y no pudimos verlo por dentro, aunque sí pudimos dar una vuelta por sus jardines. La verdad es que cabe destacar lo bien cuidado que estaba todo, hasta el último detalle. Llegamos hasta una pequeña laguna que parecía natural, alimentada por el agua del río Wisla, en la cual se pueden ver algunos animales como patos y cisnes. Merece la pena dar una vuelta y disfrutar del entorno.

Mi visita estaba ya terminando, el vuelo de vuelta salía por la tarde y debíamos comer, recoger la maleta e ir para el aeropuerto. Como anécdota final, debo decir que estuvimos esperando durante un largo rato a que el autobús llegara a la parada para ir al aeropuerto, pero como vimos que no llegaba y el tiempo se empezaba a echar encima, terminamos llamando a un taxi para no correr riesgos.