Viajes – Europa – República Checa – Praga – David

Día 1. Llegada a Praga.

Miércoles, noviembre 17th, 2010

El viaje  Praga fue un viaje escaso en cuanto al tiempo que permanecí allí, pues aunque fueron 4 días de estancia con 3 noches, realmente se convirtieron en 2 días y medio. Estuve allí en marzo de 2008 y debo confesar que hizo bastante frío todos los días, algo que tiene su lado positivo desde el punto de vista de la cantidad de gente, y es que comparando con las fotos veraniegas de la ciudad, no había demasiadas personas en los lugares turísticos.

Lo primero que hicimos fue cambiar unos cuantos euros en el propio aeropuerto, pues en la República Checa se paga con coronas checas. Luego nos dirigimos a nuestra puerta de embarque y salimos de Madrid con una hora de retraso, volando con Air Europa, y tras recorrer los 2.300 kms que separan ambas ciudades en unas 3 horas de vuelo, aterrizamos en Praga dándonos cuenta de que no habíamos cambiado de hora. Eso quería decir que allí empezaba a atardecer antes que aquí, así que antes de las 6 de la tarde ya era de noche. Al final, entre unas cosas y otras, llegamos al hotel Top Hotel Praga pasadas las 7 de la tarde y ya era noche totalmente cerrada. Añadiendo a eso que en la República Checa tienen unos horarios muy europeos, al contrario que en España, pues lo mejor que podíamos hacer era cenar en el propio hotel porque estaba situado en una zona residencial, algo alejada del centro histórico de la ciudad, y no había un sitio mejor al que ir.

Una vez terminamos, nos enteramos de los horarios del desayuno y vimos que se empezaba a servir a partir de las 6 y media de la mañana, con lo que dormir pronto era una necesidad. Así que nos fuimos a la habitación como buenamente pudimos, pues el hotel, con unas 900 habitaciones en su interior, estaba infestado de excursiones de colegios italianos, lo cual quiere decir que había correteando por los pasillos una cantidad enorme de adolescentes en dirección a los restaurantes, la piscina cubierta, sus habitaciones… y eso implicó también una gran cantidad de ruido durante la noche.

De todas formas, el hotel estaba bien, con habitaciones grandes y camas cómodas, un baño grande también aunque algunas incomodidades como una señal de wifi algo débil. El precio me pareció muy recomendable, pues apenas llegaba a 30 euros por noche la habitación doble con desayuno incluido, y lo único realmente malo era la distancia que había al centro histórico.

Día 2. Ciudad Vieja de Praga.

Miércoles, noviembre 17th, 2010

El segundo día íbamos a empezar a visitar la ciudad de Praga, pero antes había que desayunar. Nos despertamos pronto, o por lo menos a mí me lo pareció, para estar lo antes posible en el enorme restaurante habilitado para que los clientes pudiésemos tomar nuestro desayuno. Increíblemente, a pesar de estar a las 7 y media de la mañana (1 hora después de la apertura), algunas cosas, como el zumo de naranja, empezaban a escasear. No obstante, pudimos desayunar bastante bien y una buena cantidad para no pasar hambre durante la mañana. Una vez terminamos, subimos a la habitación para limpiarnos los dientes y, sobre todo, para abrigarnos bien. Sin saber bien cuánto frío hacía fuera, el día anterior nos había dado una pista, y encima el cielo estaba muy nublado. Una vez salimos fuera del hotel, nos dimos cuenta de que apenas superábamos los 0ºC y eso es bastante frío.

Ya nos habíamos informado de cómo teníamos que llegar hasta la Ciudad Vieja, y es que como comentaba anteriormente, el hotel estaba un poco alejado de la zona histórica de Praga. Así pues, lo primero que debíamos hacer era coger un autobús que paraba justo delante del hotel, el 115, y desde allí llegar hasta la parada de metro de Chodov. Una vez ahí, tan solo teníamos que coger el metro (línea roja) y llegar hasta una estación cercana al corazón de la ciudad. Decidimos que la para de Muzeum, donde está el Museo Nacional, sería la mejor opción. En total, el trayecto duraba unos 35 minutos, todo dependiendo de los tiempos de espera del autobús.

002 - Vaclavske namesti.JPGLo primero que vimos al salir de la boca de metro fue la plaza de Wenceslao, uno de los centros comerciales más importantes de Praga, y justo a nuestra espalda quedaba el Museo Nacional. Como no íbamos a tener tiempo para entrar en todos los edificios ni ver todas las cosas que ofrecía la ciudad, nos pusimos a caminar hacia la Ciudad Vieja. Un poco más adelante, giramos a la derecha por Jindrisska para poder contemplar la Torre Jindrisska, una de las muchas torres que pueblan la ciudad de Praga, reminiscencias de su pasado medieval. Desde allí bajamos por Senovazna para poder ver otra de las torres de la ciudad: la Torre de la pólvora. Esta torre, situada junto al nuevo Ayuntamiento de Praga, da acceso a la Ciudad Vieja a través de la calle Celetna, una calle de uso peatonal y llena de comercios de todo tipo a los lados que nos llevó hasta la Plaza de la Ciudad Vieja.

011 - Staromestske namesti.JPGSin lugar a dudas, esta Plaza es uno de los lugares más bonitos y representativos de Praga. Allí podemos encontrar algunos de los monumentos más famosos de la ciudad, entre los que cabe destacar la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, con sus dos impresionantes torres dominando la capital checa, o la torre del Viejo Ayuntamiento de Praga, en el que está situado, en una de sus paredes, el famoso reloj astronómico. Lo único bueno del frío reinante es que apenas había gente en las calles y plazas, como se puede observar en las fotos, y ni siquiera tuve problemas para realizarme una foto frente al reloj astronómico, lo cual fue toda una ventaja. 019 - Karluv most y castillo de Praga.JPGUna vez nos dimos una vuelta por la plaza, nos dirigimos por Jilska hasta Naprstkova y desde allí hasta la orilla del río Moldava con el objetivo de ver el Puente de Carlos IV y toda la zona del Castillo de Praga para poder hacer una de las fotos más clásicas de esta maravillosa ciudad. Desde allí, a escasos metros, nos dirigimos al acceso que hay al Puente de Carlos IV desde la Ciudad Vieja, un acceso dominado por la Torre del Puente de la Ciudad Vieja, a la cual decidimos acceder por una estrecha puerta que hay por el paso inferior para poder subir (a pie, claro está) y contemplar la ciudad desde otro punto de vista. La parte de arriba es bastante estrecha pero se obtienen unas vistas de 360ºC de toda la ciudad. La mayoría de las torres tienen un mirador en la parte superior, pero esta torre está situada en una zona privilegiada desde mi punto de vista, pues se puede ver perfectamente el Puente de Carlos IV así como el resto de la Ciudad Vieja, la Ciudad Nueva y el Castillo de Praga. Para quienes tengan más tiempo, seguramente es recomendable subir al resto de torres, como la del Viejo Ayuntamiento o la Torre de la Pólvora.

035 - Karluv most.JPGUna vez bajamos, cruzamos el Puente de Carlos IV o Karluv most en checo, el puente más famoso de Praga y seguramente uno de los más famosos del mundo. Sus 515 metros de largo nos permiten observar grandes cantidades de gente así como diversas e impresionantes esculturas en los laterales, sin dejar de lado los puestos de venta ambulante tanto de suvenirs como de pinturas, pues muchos son los artistas que se colocan allí no solo para vender sus cuadros sino también para retratar a las personas que tienen interés en ello. Una vez llegamos al otro lado del puente, observamos otra torre más, esta vez la Torre de la Ciudad Pequeña o Torre Lesser. Sin embargo, no la cruzamos porque ese era un objetivo para el día siguiente, y lo que queríamos hacer era dar una pequeña vuelta por Malá Strana, en la parque más pegada al río Moldava. Así que fuimos por Misenska en dirección al Jardín Vojanovy sady (Parque Vojan) para dar un tranquilo paseo por sus caminitos, y es que aunque se trate de un pequeño parque desconocido para la gran mayoría de los turistas (cuando llegamos apenas había un par de personas), creo que merece la pena estar aunque sea 5 minutos. 041 - Karluv most.JPGSeguimos avanzando en dirección al puente Manesuv no sin antes detenernos en un pequeño jardín junto a la orilla del río Moldava y hacer algunas fotos del Puente de Carlos IV desde otra perspectiva. Así que volvimos al otro lado de la ciudad pero esta vez llegando al barrio judío. Primero llegamos a una plaza junto al río donde pudimos ver un edificio conocido como el Rudolfinum, cuyo interior alberga una sala de exposiciones y donde uno se puede deleitar con conciertos de música clásica, pues ahí  toca la Orquesta Filarmónica Checa. En esa misma zona también podemos encontrar varias facultades pertenecientes a la universidad Carolina de Praga. Sin embargo, como comentaba anteriormente, a partir de ahí comienza el barrio judío propiamente dicho, y lo primero que pudimos ver fue el cementerio judío. Debo confesar que me impresionó bastante ver aquella cantidad enorme de lápidas en un espacio de terreno tan reducido. Continuamos por Siroka hasta llegar a Maiselova y giramos a la izquierda, pues ahí pudimos ver la sinagoga Staronová (Vieja-Nueva), la más antigua de Europa central. Dimos algunas vueltas por el barrio y encontramos, casi por casualidad, la sinagoga española, la más moderna de la ciudad.

Como ya empezaba a anochecer y hacía bastante frío, decidimos poner rumbo vuelta al hotel. Pasamos nuevamente por la Plaza de la Ciudad Vieja, porque quedaba cerca del barrio judío, y desde allí fuimos andando hasta la parada de metro de Muzeum. Nuevamente cogimos la línea roja hasta Chodov y, mientras esperábamos nuestro autobús (el 115), una señora francesa nos empezó a hablar en francés. Como yo entendía algo y hablaba un poco, pues le respondí lo que pude, pero fue un error porque ella se pensó que mi nivel era más alto y me contó unas historias que no entendí. Curiosamente, iba a nuestro mismo hotel.

Día 3. Castillo de Praga.

Miércoles, noviembre 17th, 2010

El tercer día en Praga lo íbamos a dedicar a ver las cosas que había en la otra orilla del río Moldava, pero como nos apetecía caminar por la ciudad y no llegar hasta allí en transporte público, decidimos hacer el plan del día anterior para llegar a la parada de metro de Muzeum. Una vez en la plaza de Wenceslao, decidimos bajar en dirección a Vodickova y en esa calle giramos a la izquierda. Subimos durante unos cuantos metros hasta que llegamos al parque Karlovo namesti, un pequeño rincón verde en el interior de la ciudad. Desde ahí bajamos por Resslova hasta el río Moldava y comenzamos a avanzar en dirección al Puente de Carlos IV.

051 - Castillo de Praga.JPGAntes de llegar a nuestro destino, a la derecha, pudimos encontrar el Teatro Nacional de Praga (Národní Divadlo) mientras que un poco más adelante a la izquierda pudimos acceder a una pequeña lengua de tierra que sobresale de la orilla y desde la cual se podía fotografiar la zona que íbamos a visitar unos instantes más tarde.

Cuando llegamos al Puente de Carlos IV, lo cruzamos igual que habíamos hecho el día anterior pero esta vez no nos detuvimos ante la Torre de la Ciudad Pequeña, sino que la cruzamos y avanzamos por Mostecka hasta llegar a una pequeña plaza en cuyo centro se encontraba el templo de San Nicolás. Para subir hasta la zona del Castillo, elegimos las escaleras que hay en uno de los laterales de la colina donde se encuentra, y para ello hay que ir hasta la calle Thunovská y seguir hacia arriba hasta encontrar los escalones. 059 - Escalera de subida al Castillo.JPGConfieso que la subida se me hizo algo cansina, creo que la falta de costumbre me hizo perder el aliento a mitad de camino y sobre todo al llegar arriba del todo, pero las vistas desde arriba son espectaculares. Tan solo hay que girarse 180º y ver no solo el trecho de escaleras que acabamos de subir con fatiga, sino toda la ciudad de Praga desde un lugar envidiable. A escasos metros encontraremos la entrada principal al Castillo de Praga, la inmensa fortaleza y conjunto de edificios que ocupan la mayor parte de la cima de la colina sobre la que se asientan. Como sucediera el día anterior, debido al frío que hacía esos días, no había gran afluencia de gente para entrar en el recinto, algo que se agradece en exceso.

064 - Entrada al Castillo.JPGToda la información sobre las entradas para acceder a los diferentes edificios del Castillo de Praga la podemos encontrar aquí. Yo recuerdo que nosotros accedimos al recinto y, tras superar un primer patio, pronto nos encontramos con la fachada oeste de la Catedral de San Vito, que es donde se encuentra la entrada principal del edificio. Sin dudarlo demasiado, cruzamos la puerta para ver el interior de la catedral, y yo reconozco que quedé gratamente impresionado. Es una lástima que el día no fuera soleado, creo que la iluminación interior (la natural, claro) estaba algo apagada y las fotos no fueron todo lo buenas que yo hubiese querido. Sin embargo, creo que quienes hayan visto las fotos del viaje a Praga y se hayan fijado en las que hice concretamente del interior de la catedral se harán una idea de cómo es por dentro. 090 - Vistas desde el Castillo de Praga.JPGUna vez la hayamos visto por dentro, algo que nos llevará un rato largo dependiendo de la prisa que tengamos o no, porque hay muchas cosas que ver en su interior, lo mejor que podemos hacer al salir es dar una vuelta por las calles que hay rodeando la catedral y que nos llevan a otros lugares interesantes del Castillo de Praga. Lo mejor es bajar por Jirská para poder llegar a una pequeña zona amurallada desde la cual podremos observar a vista de pájaro la capital de la República Checa. Podríamos seguir recto y salir del Castillo por esa zona, pero lo mejor es volver para ver algunos lugares más del interior, como la Torre de la pólvora que se encuentra a un lado de la Catedral de San Vito y que actualmente sirve como museo.

En caso de tener tiempo de sobra, se pueden visitar el Palacio Real, la pinacoteca del Castillo, la torre Daliborka, el Convento y la Basílica de San Jorge…

095 - Típica calle de Praga.JPGUna vez salimos del Castillo de Praga, nos dirigimos de nuevo hacia el Puente de Carlos IV pero no por las escaleras, sino que bajamos por una calle llamada Ke Hradu para ver cómo eran las calles y las casas de ese barrio tan pintoresco y colorido. La calle que se ve en la foto es Nerudova, por la cual bajamos hasta llegar de nuevo al templo de San Nicolás, y desde allí nos dirigimos nuevamente al Puente de Carlos IV, que esta vez estaba bastante lleno de gente, y lo cruzamos hasta llegar a la Ciudad Vieja. Nuestro destino era, nuevamente, la parada de metro de Muzeum desde la cual dirigirnos al bus que nos llevase al hotel. Ese día yo tenía un dolor de pies bastante alto porque nos había tocado caminar un rato largo, pero reconozco que había merecido la pena visitar una ciudad tan bonita como Praga.

El cuarto y último día lo dedicamos a descansar y a hacer algunas compras antes de ir al aeropuerto, puesto que nuestro vuelo salía a las 4 de la tarde y no queríamos presentarnos demasiado tarde para obtener la tarjeta de embarque.