
Porque es un parque enorme, muy largo sobre todo. Tanto es así que llega hasta las playas que dan al Océano Pacífico. Está atravesado por diferentes caminos que conducen a infinidad de sitios peculiares.
No sabía si iba a ser capaz de verlo todo, así que comencé a caminar. Uno de los primeros edificios que vi es el Conservatory of Flowers. Parecía como estar en la campiña británica. A su alrededor había diferentes jardines.
Golden Gate Park
Más adelante encontré la Academia de Ciencias de California. A su espalda, unos grandes jardines y el M. H. de Young Memorial Museum. Cruzando una calle encontré el Jardín Botánico de San Francisco. También pude ver el Jardín japonés Hagiwara y el Shakespeare Garden.
Avanzando un poco más llegué a Stow Lake, un lago con una colina en el centro. Peculiar, todo sea dicho. Atravesé uno de los puentes y me puse a subir. Strawberry Hill no ofrece grandes vistas pero es interesante subir.
Cuando me di cuenta de que no había llegado a la mitad del parque, decidí parar. Eché cuentas de lo que me podía faltar para llegar a la playa y luego volver. No lo pensé más. Me dirigí a Alta Plaza Park para ver las casas de estilo victoriano de la zona. Y luego me dirigí al hostal para comer, descansar y trabajar.
Había sido otra mañana muy productiva y con muchos kilómetros en mis piernas.
